
José Miguel Jáuregui estuvo a punto de resbalar sobre un hielo que había caído en la tarima donde se desarrollaba la competencia durante una de las pruebas de servicio de la final del Concurso Nacional de Sommeliers 2026 organizado por la Asociación de Sommeliers Mexicanos. Alcanzó a recuperar el equilibrio, siguió adelante como si nada hubiera pasado y completó el ejercicio frente al jurado y cerca de 200 asistentes. La escena terminó funcionando como una imagen involuntaria de su participación: una final exigente, al límite, llena de obstáculos técnicos y momentos de presión, que logró sortear hasta convertirse en el nuevo Mejor Sommelier de México.
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El experto originario de Teuchitlán, Jalisco, ganó este miércoles el Concurso Nacional de Sommeliers 2026, celebrado en San Miguel de Allende, Guanajuato, en el marco del Día Internacional del Sommelier. Con este resultado, representará a México en el Concurso Mundial de Sommeliers de la Association de la Sommellerie Internationale (ASI), que se llevará a cabo en octubre en Lisboa, Portugal.

Jáuregui llegó a la final junto a Manuel Negrete y Édgar Portilla, después de una jornada de semifinales en la que los participantes enfrentaron pruebas teóricas, catas a ciegas y ejercicios de servicio. En la última etapa, los tres finalistas fueron evaluados en técnica, conocimiento, comunicación, seguridad, hospitalidad y manejo del tiempo.
Aunque los tres competidores mostraron un alto nivel técnico, Jáuregui destacó por un estilo de servicio especialmente atento. Mientras Negrete y Portilla parecían concentrarse más en la precisión de cada movimiento y hablaban poco durante las pruebas, el ganador mantuvo una interacción constante con los jueces que hacían de comensales: explicaba sus decisiones, verificaba que estuvieran cómodos y se aseguraba de que cada paso del servicio respondiera a sus necesidades. Más que actuar como un competidor, se comportaba como anfitrión.
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Esa actitud tiene sentido si se mira su trayectoria. Jáuregui se define como un sommelier formado desde la operación diaria de restaurantes. Comenzó a trabajar desde los 15 años en actividades de barra, catering y servicio, y más tarde pasó por proyectos como Grupo La Palapa, en Puerto Vallarta; Casa Madero; una importadora de vinos; Nobu; Thompson Hotel; y actualmente ofrece sus servicios en Maravilla Los Cabos, un club residencial privado en Baja California Sur.
No es el resultado de seis meses o un año; es el resultado de un trabajo de diez o doce”.- José Miguel Jáuregui
Para el sommelier jalisciense el triunfo no se explica únicamente por el entrenamiento reciente, sino por una trayectoria construida en servicio, estudio y contacto cotidiano con clientes, colegas y mentores.La final incluyó pruebas diseñadas para medir tanto conocimiento técnico como capacidad de reacción. Los participantes tuvieron que preparar un cóctel clásico, realizar servicio de vino espumoso e incluso resolver parte de una cata en inglés, como si atendieran a un comensal que no hablaba español.
Para Jáuregui, uno de los mayores retos fueron las catas a ciegas, un formato que elimina las pistas visuales que normalmente ayudan a identificar un vino o destilado. Sin embargo, también reconoció que fue en las pruebas de degustación donde experimentó mejor desempeño.

La presidenta de la Asociación de Sommeliers Mexicanos, Georgina Estrada, destacó que la final fue especialmente cerrada. “Los tres quedaron muy cercanos”, señaló al hablar sobre el desempeño de los finalistas. También explicó que el trabajo con Jáuregui apenas comienza: la asociación revisará lo ocurrido en las pruebas para detectar áreas de oportunidad y acompañar su preparación rumbo a la competencia internacional. “Vamos a trabajar mucho con él para que haga un gran papel en el Mundial”, prometió Estrada.
La edición 2026 del concurso también marcó un cambio para el certamen, que salió por primera vez de la Ciudad de México para celebrarse en San Miguel de Allende, con una agenda dedicada al vino mexicano y al papel de Guanajuato como estado productor. Durante el encuentro se realizaron una master class sobre vinos de Guanajuato, una mesa redonda sobre los retos del consumo global del vino, visitas a bodegas y una cata con productores.
Además del Concurso Nacional de Sommeliers, la Asociación de Sommeliers Mexicanos entregó otros reconocimientos de la industria. Lourdes Martínez Ojeda, de Baja California, fue nombrada Enóloga del Año; Viñedo San Miguel, ubicado en San Miguel de Allende, recibió el premio a Bodega del Año; y Manuel Negrete fue distinguido como Sommelier del Año, además de obtener el segundo lugar en la competencia nacional.

Para Jáuregui, el reto ahora será medirse con una escena internacional en la que México todavía compite desde una posición emergente. “No somos tradicionalmente un país consumidor de vino”, reconoció. Pero también ve en el crecimiento de restaurantes, distribuidores, importadores, productores, bartenders y sommeliers una oportunidad para elevar el nivel del país.
Su victoria, insistió, no es solo individual. Es parte de un proceso más amplio de profesionalización de la sommellerie mexicana. Y quizá por eso aquella escena del hielo sobre la tarima terminó resultando tan elocuente: en una competencia donde cada gesto cuenta, Jáuregui estuvo a punto de perder el equilibrio, pero supo recuperarlo a tiempo.
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