Madrid se suma al fenómeno Croft Twist de la mano de Cristina Oria

Croft Twist —el Fino Spritz de González Byass— aterriza en Madrid con una propuesta que entiende muy bien cómo se está consumiendo hoy. No se limita al afterwork ni al tardeo, aunque también funciona ahí. Aquí la idea es más amplia: ocupar ese espacio flexible que va del aperitivo a la comida ligera, pasando por planes que empiezan sin hora y se alargan sin necesidad de excusas.

El escenario elegido no es casual. El restaurante de Cristina Oria en Ortega y Gasset, con ese equilibrio entre elegancia y cercanía, se convierte en el lugar natural para probarlo. Durante los primeros días, la respuesta ha sido inmediata: mesas llenas, barra en movimiento y un público que conecta rápido con la propuesta. Tanto, que la iniciativa se prolonga una semana más. No como estrategia, sino porque funciona.

Aperitivo, almuerzo o tardeo

Aquí no se trata solo de pedir una copa. La propuesta se articula como un pequeño recorrido gastronómico diseñado para acompañar —y potenciar— cada matiz de Croft Twist. Un formato que encaja igual de bien como aperitivo, comida ligera o plan improvisado.



El menú arranca con unas gildas bien afinadas y un platillo de paleta ibérica, ese tipo de inicio que invita a abrir boca sin complicaciones. A partir de ahí, el ritmo sube con un tartar de atún fresco y un bikini que juega en ese equilibrio entre lo reconocible y lo apetecible. El cierre lo pone un postre a elegir, redondeando una experiencia que no busca impresionar desde lo excesivo, sino desde lo bien medido.

Todo acompañado por una botella de Croft Twist, que aquí no actúa como simple maridaje, sino como hilo conductor. La lógica se invierte: no es el vino el que se adapta al plato, sino el conjunto el que gira en torno a él.

González Byass y una nueva forma de disfrutar el Jerez

Detrás de todo está González Byass, una de las grandes casas históricas del Marco de Jerez. Fundada en 1835, la bodega ha sabido construir un legado sólido —con Tío Pepe como uno de sus grandes iconos— y, al mismo tiempo, mantenerse en movimiento constante.

Croft Twist nace precisamente de esa mirada. No rompe con la tradición, la reinterpreta. Parte de un fino de Jerez, con su carácter y su identidad, pero lo presenta en un formato más accesible, más inmediato. Un perfil ligero, fresco y con ese punto cítrico que conecta con la tendencia actual hacia bebidas “low alcohol”.

Cristina Oria: el contexto lo es todo

La elección de Cristina Oria refuerza el sentido de la propuesta. Su restaurante, con ese aire coqueto y luminoso, funciona como el escenario perfecto. Aquí todo está pensado para que el plan fluya: desde el primer bocado hasta la última copa. Croft Twist encaja precisamente ahí, como una opción que no necesita explicarse demasiado, pero que se recuerda.

Lo que está pasando con esta iniciativa es bastante revelador. El consumidor está abierto a redescubrir categorías clásicas si se le presentan de forma atractiva. Y el Jerez —tan especial, tan singular— tiene mucho recorrido en ese camino. Solo necesitaba, quizá, una nueva forma de llegar a la mesa. 

Síguenos: @foodandwineespana