El viernes arrancamos en Conchas de Piedra, donde el chef Drew Deckman nos recibió con una excepcional selección de conchas en distintas presentaciones. Iniciamos con ostiones frescos de diversas variedades, seguidos de opciones cocinadas a la leña al aire libre, todo acompañado por vinos espumosos y una destacada selección de etiquetas de Casa de Piedra.
Viñedos, fuego y mar: una ruta para saborear el Valle de Guadalupe
Continuamos en Bodegas Santo Tomás, donde realizamos una completa degustación de vinos blancos, espumosos y tintos. La experiencia se complementó con un recorrido por sus instalaciones, enriquecido con proyecciones y la historia de esta emblemática bodega.

Más tarde, nos trasladamos a Leda, una de las nuevas propuestas dentro del complejo Andana Resort. El restaurante ofrece una cocina de inspiración contemporánea a cargo del chef Daniel Soto, un joven con una corta carrera, pero que presenta una propuesta sólida: cocina de la Baja con un toque mediterráneo. Destaca su huerto propio, alineado con el concepto “farm to table”, tendencia predominante en el Valle. El menú degustación resultó sorprendente y bien ejecutado, acompañado de un maridaje de gran nivel.
Bitácora del Paladar: Primitivo, breve historia en el Valle de Guadalupe
Tras una noche memorable, el sábado iniciamos en la vinícola DuoMa, cuya propuesta se basa en vinos de mínima intervención. Se trata de etiquetas expresivas, aromáticas y distintas, incluyendo interesantes opciones como los pét-nat, que reflejan una búsqueda constante por diferenciarse dentro de la región.
A la hora de la comida, visitamos Salazar, propuesta del chef Andrés Salazar, donde la cocina abierta a la leña resalta los productos del mar de la región, así como cortes de carne de gran calidad. Destacaron también sus vinos en lata “Alpaca”, una propuesta fresca, original y bien lograda.

Posteriormente, nos dirigimos a Finca La Carrodilla, donde Fernando Pérez Castro nos ofreció un recorrido por su huerto —que abastece al restaurante Lunario—, así como por la bodega, culminando con una degustación de sus vinos.
El Cielo Valle de Guadalupe: el proyecto pionero en el enoturismo en México
La cena fue en Umbra, una propuesta reciente que integra una experiencia sensorial completa. Destaca su huerto de olivos IMANHA, donde se explican las variedades cultivadas en la región, así como la producción de su propio aceite. El menú de temporada, a cargo de los chefs Miguel Chávez y Rafael Magaña, refleja una cocina profundamente conectada con el entorno.
Nuestra estancia en Casa Olivea fue, sin duda, uno de los grandes aciertos del viaje, brindándonos hospitalidad y excelentes desayunos cada mañana.

En nuestro último día, visitamos lo que personalmente considero la joya del recorrido: Dovinto, un viñedo ubicado a aproximadamente hora y media del Valle. Este proyecto destaca por su enfoque tecnológico y sustentable, utilizando injertos de distintas variedades para evitar plagas y eliminar el uso de pesticidas y químicos. Fuimos recibidos por su fundador, Jesús Antonio Sezmay, junto con su esposa, Bertha María, quienes compartieron en detalle sus procesos. Su enfoque científico, basado en recursos naturales como compostas elaboradas con desechos orgánicos, resulta verdaderamente fascinante y digno de un documental. El resultado: vinos excepcionales que reflejan años de estudio, innovación y compromiso.
Olivea, un restaurante de huerto dentro del hotel MYA, en Valle de Guadalupe
Cerramos el viaje con una cena en Ariete, del chef Abraham Sepsas: una experiencia íntima, con cocina abierta y una propuesta sólida, perfectamente acompañada por vinos de Clos de Tres Cantos, destacando un espumoso blanco especialmente memorable.

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