En la planta inferior del hotel Casona Roma Norte, en plena colonia Roma, Israel Aretxiga despliega algo más que un restaurante. Construye un pequeño ecosistema donde conviven la alta cocina, la coctelería, el vino, los destilados y el antojo inmediato. Cuatro conceptos bajo un mismo techo que funcionan de forma independiente, pero que juntos dibujan una misma narrativa: la de un creador que entiende la gastronomía como experiencia total.
Israel Aretxiga: ser empresario para triunfar como chef
Aretxiga —autor de la cocina de Zeru, rostro y conductor de los programas televisivos de GastroLab de El Heraldo de México— imprime aquí su sello: una mezcla de curiosidad, técnica y sentido del ritmo. No hay solemnidad, pero sí intención. Cada espacio tiene su momento y su lenguaje.

Terra Zeru: la reinterpretación como punto de partida
El corazón del proyecto es Terra Zeru, un ejercicio ambicioso: reinterpretar recetas que han marcado la pauta en la alta cocina contemporánea. Platos que han pasado por cocinas con estrellas Michelin y listas como The World’s 50 Best, y que aquí se revisitan con una mirada propia.
En la mesa aparecen referencias a nombres como Andoni Luis Aduriz, Juan Mari Arzak, Mitsuharu Tsumura o Jesús Sánchez. No se trata de copiar, sino de traducir. De entender el plato original y llevarlo a otro contexto, con nuevos códigos.
El resultado se puede explorar tanto a la carta como en un menú degustación, acompañado de maridajes diseñados con precisión, en línea con el trabajo de los grandes sommeliers internacionales de esos mismos restaurantes.
Terra x Zeru cambia de sede y redefine su formato
Terra Cocktail Bar: la pausa líquida
A partir de las cinco de la tarde, el foco se desplaza hacia Terra Cocktail Bar. Aquí la propuesta gira en torno a la mixología contemporánea y a una cuidada selección de vinos por copeo. El formato invita a quedarse sin prisas: una copa bien ejecutada, algunos bocados pequeños y la sensación de estar en el lugar correcto en el momento adecuado.

La Mezcalería: profundidad y celebración
En un espacio más íntimo aparece La Mezcalería, concebida como bodega y sala de experiencias. Catas, eventos privados y recorridos por distintos destilados encuentran aquí su lugar. Es un guiño claro a la cultura líquida mexicana, pero también a la necesidad de crear espacios donde el aprendizaje y el disfrute convivan.
Bitácora del Paladar: Casa Marena y los recuerdos del mar
Taquería La Romita: el gesto cotidiano
El cierre —o el inicio— lo pone Taquería La Romita, con acceso directo a la calle. Tacos sin pretensión, de los de toda la vida, pensados para entrar, comer y seguir. Un contrapunto necesario que aterriza el proyecto y lo conecta con la ciudad real.
Junto a Aretxiga, el proyecto suma la visión de Arisbeth Araujo y Jorge Montemayor. El resultado es una propuesta que entiende la gastronomía desde distintos ángulos, sin jerarquías rígidas: alta cocina y taco, cóctel y mezcal, técnica y calle.
En una ciudad donde la oferta no deja de crecer, este espacio se posiciona con claridad: no busca ser uno más, sino ofrecer varias experiencias en una sola dirección”.- María Forcada.
Conviene reservar con tiempo. La sensación es que este lugar no va a tardar en llenarse.

Hotel Casona Roma Norte
Durango 280, Roma Nte., Cuauhtémoc, 06700, CDMX.
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