
En el sur de Bahía, donde la selva tropical se encuentra con el mar y la historia del cacao sigue latiendo en la vida cotidiana, el fruto se convierte en algo más que un ingrediente: es identidad, economía y memoria. En esta región —responsable de cerca del 95% de la producción de cacao de Brasil—, el lujo contemporáneo encuentra nuevas formas de narrarse desde el territorio.
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En Itacaré, un destino donde la naturaleza y la cultura cacaotera conviven de manera orgánica, Barracuda Hotel & Villas ha construido una propuesta que trasciende la hospitalidad tradicional. Aquí, el cacao no solo se prueba: se entiende, se recorre y se vive.
Desde su fundación en 2013, el proyecto ha apostado por una visión de hospitalidad regenerativa, profundamente conectada con el entorno. Esto implica no sólo ofrecer una experiencia de descanso, sino invitar al viajero a comprender el contexto local: la relación entre el cacao, la selva de la Mata Atlántica y las comunidades que han sostenido esta tradición durante generaciones.

Del fruto al origen
Para quienes buscan ir más allá del paladar, el hotel organiza visitas a plantaciones de cacao en la región, donde es posible seguir el recorrido completo del fruto: desde su cultivo hasta su transformación en chocolate. Estas experiencias están guiadas por productores locales como el Sr. Oswaldo y Doña Laura, de la Fazenda Taboquinhas, quienes trabajan bajo principios de bioregeneración y permacultura.
A lo largo del recorrido, el cacao se revela como una puerta de entrada para entender el territorio. No sólo se conocen prácticas agrícolas sostenibles, sino también el impacto histórico y económico que este cultivo ha tenido en el desarrollo del sur de Bahía. En paralelo, el contacto con la biodiversidad de la Mata Atlántica —reconocida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera— amplía la experiencia hacia una dimensión ambiental.
Este tipo de actividades responde a una tendencia clara: viajeros cada vez más interesados en el origen de los alimentos, en prácticas sostenibles y en experiencias con propósito. Conocer quién produce, cómo se cultiva y qué historia hay detrás de cada ingrediente transforma el viaje en algo más significativo.
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Cacao que se bebe, se come y se recuerda
La presencia del cacao comienza desde la llegada al hotel. En el check-in, los huéspedes son recibidos con un cóctel elaborado con miel de cacao y ralladura de limón, una introducción aromática a un ingrediente que se despliega a lo largo de toda la estancia.
En las habitaciones, chocolates artesanales producidos en Itacaré —con concentraciones de 50% y 70%— se ofrecen como cortesía diaria. Mientras tanto, en la cocina, el cacao se integra tanto en postres de autor como en clásicos brasileños, incluyendo brigadeiros elaborados con chocolate de origen local.
La creatividad también se extiende a la barra. Cócteles como el Barracuda Frozen, preparado con gin, miel de cacao y nibs, conviven con reinterpretaciones de caipirinhas y caipiroskas servidas en el propio fruto. Incluso hay espacio para un licor a base de cachaça y miel de cacao, así como propuestas inesperadas como un ceviche de cacao con mango verde, que demuestra la versatilidad del ingrediente.

Más allá de la experiencia
El impacto del cacao en Barracuda también se refleja en iniciativas como el Instituto Yandê Itacaré, una organización fundada por el hotel para impulsar el desarrollo socioambiental de la región. Entre sus programas destaca Guardianes del Clima, enfocado en apoyar a pequeños productores y comunidades quilombolas que trabajan con sistemas agroforestales.
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Estas prácticas no sólo contribuyen a la conservación de la Mata Atlántica, sino que fortalecen las economías locales y preservan saberes tradicionales.
Al colocar el cacao en el centro de su propuesta, Barracuda redefine el lujo desde América Latina: uno que no se mide únicamente en confort, sino en la capacidad de generar conexiones auténticas entre el viajero, el territorio y quienes lo habitan. En este rincón de Brasil, cada experiencia —en la mesa, en la selva o en la copa— cuenta una historia que comienza en el origen.

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