
En una ciudad donde la oferta de restaurantes argentinos en CDMX es amplia y reconocible, hay códigos que el comensal identifica de inmediato: cortes de carne al punto exacto, pastas reconfortantes, vino tinto en la mesa y sobremesas largas. Sin embargo, Viamonte propone algo distinto. No rompe con la tradición, pero sí la reinterpreta desde una mirada contemporánea que sorprende.
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Ubicado en la colonia Juárez (Versalles 102), Viamonte nace como un gesto íntimo: traer un pedazo de Buenos Aires a la Ciudad de México sin nostalgia impostada ni fórmulas repetidas. Inspirado en el clásico bodegón porteño —ese espacio sin ceremonia donde la comida reconforta y el vino nunca falta—, el proyecto opera como un puente entre la tradición argentina y una visión actual, cotidiana y honesta. La intención no es replicar una postal, sino traducir una forma de estar: mesas compartidas, platos directos al grano y una atmósfera que invita a volver.

Un bodegón argentino reinterpretado
Mayra Berry lo explica con claridad:
“Viamonte es un bodegón argentino inspirado en los típicos restaurantes de Buenos Aires, donde la comida tiene su inspiración en bases de Italia y España —que es su corriente migratoria más grande— pero ya adaptadas a lo que es el pueblo argentino. Entonces vas a encontrar pastas, carnes, charcutería típica del país y Viamonte lo que hace es tomar esos platillos y reformularlos a esta nueva época, actual, pero siempre teniendo el clásico argentino como principal fuente de inspiración”.
Esa premisa se traduce en una carta que dialoga con lo conocido y lo resignifica. Desde entradas como el parfait de foie con gelatina de moscató o los mejillones con guanciale y azafrán, hasta platos fuertes como los gnocchis con salsa de provolone y poro, el arroz meloso con cangrejo moro y aioli, o la milanesa de ternera con chimichurri caliente, la propuesta se mueve entre la nostalgia y la evolución natural de una cocina viva.
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Uno de los momentos más memorables es la alcachofa a la parrilla con aioli: conquista primero por la vista, pero confirma su fuerza en el primer bocado. Los gnocchis —ligeramente fritos— destacan por su textura precisa; la salsa láctica de provolone se equilibra con lo vegetal del poro y deja una sensación clara de “quiero más”. Y en los postres, la identidad argentina se reafirma: la chocotorta, descrita por Mayra como un clásico que grandes y chicos aman en Argentina, aquí resulta golosa sin ser empalagosa. El helado de burrata con fernet y Coca-Cola —guiño inevitable a la bebida nacional— se convierte en un nuevo clásico que sorprende por su frescura y contraste.
Al frente de la propuesta está el chef Tristán Newmann, cuya trayectoria incluye proyectos como Martínez. Aunque mantiene un perfil discreto y prefiere operar detrás de escena, su experiencia aporta carácter y legitimidad a la propuesta gastronómica. En cada plato se percibe oficio, precisión y una intención clara de preservar la tradición mientras se actualiza con naturalidad.
Vinos curados para cada plato
La experiencia en Viamonte también se sostiene en una sólida carta de vinos, liderada por el sommelier Joss Godínez, quien ha enfocado la selección en una curaduría que equilibra etiquetas argentinas con propuestas de otras regiones del mundo.

Actualmente la carta cuenta con 22 etiquetas que incluyen vinos de Argentina —blancos, tintos, naranjas y rosados—, así como opciones de España, con perfiles como tempranillos y productores de pequeña escala; Italia, especialmente de la región de Friuli, cuyos blancos de marcada acidez armonizan con varios platos del menú; y México, con etiquetas del Valle de Guadalupe y un Chardonnay de Cuatro Sierras, en Sonora, descrito como particular y elaborado con uvas elevadas en azúcar debido al calor de la zona.
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La selección se construyó probando todo el menú para decidir qué perfiles combinan mejor, buscando ofrecer tres o cuatro opciones por plato. En mesa, el equipo recomienda qué vino puede acompañar cada tiempo para lograr contrastes y potenciar sabores. Si bien el vino argentino ocupa un lugar protagónico —en sintonía con el gusto de muchos comensales—, la propuesta también responde a un público mexicano y extranjero que busca explorar otras regiones.

Así, entre cocina porteña contemporánea y una curaduría vinícola pensada al detalle, Viamonte se consolida como un nuevo clásico de barrio: un espacio que honra la tradición argentina mientras dialoga con la energía y diversidad de la Ciudad de México.
VIAMONTE
C. Versalles 102, Juárez, CDMX.
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