Cinco vinos para despedir agosto sin demasiadas ganas de hacerlo
Glasses of rose wine seen during a friendly party of a celebration.

«El final del verano llegó». Lo cantaba el Dúo Dinámico y Verano Azul terminó de grabárnoslo en la cabeza para siempre. Lo curioso es que este año llevamos semanas deseando que llegara: noches tropicales, ventiladores trabajando a destajo y Brasero señalando mapas tan rojos que uno ya no sabía si estaba viendo la previsión del tiempo o las instrucciones para una evacuación.

Pero asoma septiembre y hacemos lo de siempre. Se nos olvidan los 40 grados, Brasero y las noches tropicales, y empezamos a estirar el verano como podemos. Unos con el bronceado acartonado a base de sol y betacarotenos; y luego está esa fauna urbana de chanclas por la ciudad, uñas aguamarina incluidas, convencida de que mientras los dedos sigan al aire el verano continúa oficialmente en vigor.

Yo prefiero alargarlo de otra manera.



He elegido cinco vinos para que el final del verano nos pille con una copa en la mano. Blancos y tintos. Botellas frescas, diferentes y, sobre todo, que apetece beber. Porque bastante nos ha organizado ya la vida el termómetro este verano como para dejarle también la carta de vinos.

Otra manera de beber Priorat

Priorat todavía arrastra esa fama de vinos poderosos, concentrados, serios. Familia Peyri sirve bastante bien para recordar que también hay otra manera de mirar la zona.

Es un proyecto familiar y este vino nace en Tros d’en Jaume, con un 80% de garnacha blanca y un 20% de Pedro Ximénez. La combinación tiene gracia: la garnacha aporta la viveza y el Pedro Ximénez deja algo más de volumen en boca. A mí es precisamente eso lo que me interesa. Que sea fresco sin quedarse en un blanco sin más. Tiene nervio y se bebe con bastante facilidad.

Lo abriría con un arroz, pescado, verduras o directamente en uno de esos aperitivos que empiezan con cuatro aceitunas y terminan sustituyendo a la comida sin que nadie haya convocado una reunión para decidirlo.

Hay 933 botellas. No parece buena idea dejarlo para pensarlo en diciembre.

PVP: 20,50 €

Cádiz en la copa

Porfía te lleva al sur muy rápido.

Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María y Jerez están dentro de un vino en el que aparecen Listán, Cañocazo, Mantua de Pilas, Indiana, Jaén Blanco y Vijiriega. Una alineación difícil de repetir de memoria y absolutamente innecesaria para disfrutarlo.

Tiene 11,38 grados. Se mueve entre los cítricos, la mineralidad y esa parte salina que hace pensar inevitablemente en Cádiz y en el Atlántico. Aquí no buscaría demasiadas complicaciones: conservas, marisco, unas aceitunas, queso, buen pan.

Y abrirlo antes de comer.

El único problema es que hay bastantes posibilidades de que la botella no llegue a la comida.

Se abre otra.

PVP: 24

Un blanco para beber sin mirar el reloj

Detrás de Les Vistes está Esteve i Gibert Viticultors, en Ordal, en el Penedès. Trabajan el viñedo con una intervención mínima, en ecológico y sin herbicidas ni pesticidas.

El vino sale de una sola parcela de xarel·lo de apenas 0,71 hectáreas, sobre suelo calcáreo, con una viña de más de 90 años. De ahí salen 1.140 botellas.

Es fresco y firme, con buena tensión, un fondo mineral y ese punto salino que le da longitud.

Les Vistes pide tiempo. No porque sea un vino complicado, sino porque va cambiando en la copa. Yo lo llevaría a la mesa con un pescado a la brasa, un arroz marinero o un buen plato de marisco, donde su frescura y ese carácter tan limpio funcionan especialmente bien.

Merece la pena beberlo sin prisa.

PVP:19

Sí, en verano también se bebe tinto

Siempre hay alguien que cuando el termómetro pasa de los 25 grados sentencia: «Ahora tinto no».

Detrás está Tierra Fundida, un pequeño proyecto familiar en Tenerife que trabaja de manera artesanal con sus propias uvas en Los Realejos y Tacoronte. Listán Blanco, Albillo Criollo, Verdello, Gual, Listán Negro, Negramoll… El repertorio ya explica bastante bien que aquí estamos en otro paisaje.

Y hay una historia más detrás de la botella. Wanderer forma parte de Chica Reductiva, la pequeña línea de tintos que Loreto creó alrededor del Listán Negro de Cruz de Leandro. El nombre viene de Wanderer, el disco de Cat Power. Loreto cuenta que cada vendimia suele tener su propia banda sonora, pero que en 2023, con el incendio durante la cosecha, por primera vez no hubo música en la bodega. Wanderer fue la primera canción que escuchó durante aquella vendimia.

Wanderer es Listán Negro de Cruz de Leandro, dentro de la DO Tacoronte-Acentejo. Tiene 11,81 grados y apenas se han elaborado 480 botellas.

Yo lo pondría un poco fresco, no helado, como si acabara de salir de la cámara de un laboratorio forense.

Tiene ligereza, carácter y se bebe estupendamente. Es perfecto con un atún rojo a la brasa apenas marcado.

El debate sobre si los tintos son o no para el verano suele acabarse bastante rápido con este vino.

PVP: 24

Rioja se quita la chaqueta

Aquí primero está Carmen.

En 2024, Carmen F. Uriarte decidió hacerse cargo de la bodega de un cosechero de Lapuebla de Labarca. No era su padre, ni su abuelo, ni había detrás una de esas historias familiares de siete generaciones que tanto gustan en el vino. Era un relevo generacional sin vínculo familiar y una manera de evitar que desapareciera un oficio.

Eso ya me parece suficientemente interesante.

Mahaia es mayoritariamente Tempranillo, acompañado por pequeñas cantidades de otras variedades, y procede de viñedos de Lapuebla de Labarca, Laguardia y Elciego. Se hacen 5.000 botellas.

Es una Rioja menos encorsetada, más directa, fresco y jugoso con un paso ligero y muy fácil de beber. Yo lo veo con una tortilla, embutido, unas chuletillas, queso, pan, gente con hambre y un poco fresca.

Recuerda, no hace falta construir una teoría alrededor de todo.

PVP: 11

Dónde encontrarlos

Si alguno te ha provocado sed, mi recomendación -si te apetece probarlos- es Vigneron Select. Trabajan con pequeños productores y ahí está precisamente buena parte de su interés: proyectos con poca producción, gente detrás a la que poner nombre y vinos que no siempre aparecen en los circuitos más evidentes.

Que septiembre haga cola

Septiembre vendrá con los despertadores, los correos que nadie echaba de menos y esa repentina necesidad de poner la vida en orden.

Todavía nos quedan tardes largas, mesas sin demasiada prisa y muchos vinos que merece la pena abrir.

Termino de catar estos cinco y empieza a sonar September, de Earth, Wind & Fire. No sé si es casualidad o Spotify poniéndose gracioso.

En cualquier caso, el mensaje está claro.

Que septiembre haga cola.

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