A pesar de que la cerveza es la bebida fermentada más antigua del mundo hay varios de nosotros que hemos estado bebiéndola de manera incorrecta. Comprender cómo probar la cerveza es similar a catar un buen vino. ¡Qué no cunda el pánico! Hablamos con un experto que te ayudará a apreciar las notas y sabores de este líquido dorado.

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Martín González catador en la planta cervecera de Grupo Modelo en Mérida, nos dio unos cuantos consejos, toma nota y aplícalos la siguiente vez que se te antoje una.

La cerveza se bebe en vaso, no en botella

Sabemos que la sensación de llegar a casa y abrir una botella es placentera, pero servirla en un vaso tiene su recompensa. Se activa la carbonización y crea una cabeza espumosa. Esto quiere decir que se libera el aroma del brebaje que es indispensable para el sabor. Otro punto importante es que podrás darte cuenta de la malta que se utiliza por medio del color.

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Ni tibia ni helada: fría

Los anuncios de televisión nos mienten al ver una cerveza casi congelada. La temperatura a la que se encuentra una bebida afecta mucho las papilas gustativas pues los químicos del fermento que estás por tomar pueden suprimir o estimular el sabor. Lo ideal es que la tomes fría, entre 10 y 13 grados centígrados.

La espuma importa y mucho

La espuma debe medir 2 o 3 centímetros para proteger la bebida del oxígeno, evitando que se escape el gas carbónico. Esta crema debe permanecer hasta que termines la bebida. Para lograrlo, debes servir 75% de la cerveza inclinando el vaso.

Utiliza todos tus sentidos

¡Tómate tu tiempo! Bien dicen por ahí que de la vista nace el amor. Todo comienza por la vista,  observa el color, las burbujas. Después viene el olfato. Intenta distinguir su aroma, tu nariz es la responsable del 95% de lo que percibes en boca. Finaliza bebiendo un sorbo. La experiencia gustativa será más placentera.