
Sóller es uno de esos lugares que conquistan desde el primer paseo. Su belleza atrae a viajeros llegados de todo el mundo y se reconoce en sus calles alegres, bulliciosas y cosmopolitas. Como curiosidad, sus paisajes han aparecido incluso en las pantallas de Corea del Sur, despertando el interés de numerosos visitantes coreanos.
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Abrazado por las montañas de la Serra de Tramuntana y perfumado por sus célebres naranjos, el pueblo conserva callejuelas estrechas, casas señoriales y terrazas siempre animadas alrededor de la plaza de la Constitución. Muy cerca, en el número 26 de la calle Pastor, se esconde Can Abril, un pequeño hotel boutique que invita a disfrutar un merecido descanso.
Dormir en un antiguo palacete mallorquín
Can Abril ocupa un palacete tradicional construido en 1900, convertido en hotel en 2012 y renovado en 2021. La reforma incorporó las comodidades actuales sin borrar las huellas de su historia ni esa agradable sensación de llegar a una casa habitada y querida.

Sus diez habitaciones, repartidas en tres plantas, son diferentes entre sí. Tonos blancos, carpinterías de madera, persianas mallorquinas y vigas vistas crean espacios luminosos y muy acogedores. Algunas cuentan con terrazas privadas desde las que contemplar el jardín, los tejados del pueblo o las montañas que rodean el valle.
Pero el verdadero tesoro de Can Abril es su patio interior, un rincón frondoso y silencioso donde apetece alargar el desayuno. La mañana comienza con productos locales, de temporada y de proximidad, servidos sin prisas bajo los árboles. Después de una excursión, su sauna y su hammam ofrecen el mejor refugio para descansar y recuperar fuerzas.
La familia Saratoga en Sóller
Can Abril forma parte de Saratoga Tramuntana Hotels, la colección de alojamientos del Grupo Saratoga en Sóller. Muy cerca se encuentran sus dos hoteles hermanos: Casa Bougainvillea, una casa mallorquina con un romántico jardín envuelto en buganvillas, y Solleric Petit Hotel, un coqueto alojamiento de seis habitaciones en la emblemática calle de Sa Lluna. Tres propuestas íntimas, cada una con personalidad propia, que comparten el gusto por los edificios con historia y una atención especialmente cercana.

El grupo gestiona también el histórico Hotel Saratoga de Palma, donde Juan Pinel dirige L’Àtic. Reconocido como Chef Revelación en los Premis Gastronòmics de Mallorca 2025, el cocinero propone una cocina contemporánea vinculada al producto mallorquín, servida en la séptima planta del hotel con Palma desplegándose ante la mesa.
De Sóller al mar en un tranvía centenario
Desde Can Abril, el pueblo se descubre caminando. La cercana plaza de la Constitución, presidida por la iglesia de Sant Bartomeu, concentra buena parte de la vida local. A su alrededor se suceden cafeterías, pequeños comercios y edificios modernistas que recuerdan a los sollerics que emigraron a Francia y regresaron con nuevas ideas y cierta elegancia cosmopolita.

Por la plaza pasa también el famoso tranvía de madera que une Sóller con su puerto desde 1913. El trayecto atraviesa calles y huertos de cítricos antes de alcanzar el Mediterráneo. Allí esperan la bahía, los pescados de la zona, las barcas y una puesta de sol que merece disfrutarse sin mirar el reloj.
Esa es precisamente la invitación de Can Abril: desayunar bajo los árboles, perderse entre callejuelas, subir a un tranvía centenario y regresar al final del día a una palacete mallorquín donde todo discurre en paz.
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