El arte de desconectarse: siete day pass para cambiar de ritmo
Foto: ©Onnis Luque Fotografía

No siempre hace falta reservar varios días para sentir que uno está de viaje. En los últimos años, los day pass se han convertido en una alternativa para quienes buscan una pausa breve, pero significativa, entre albercas, gastronomía, tratamientos de bienestar y escenarios que invitan a bajar el ritmo.

Desde las costas de Oaxaca hasta el corazón de Mérida, estos hoteles han diseñado experiencias pensadas para disfrutar durante unas horas y recordar que el lujo también puede encontrarse en el simple hecho de detenerse:

Casona Sforza, Puerto Escondido

El arte de desconectarse: siete day pass para cambiar de ritmo
Foto: Lizzie Pavón

Con sus emblemáticas bóvedas de inspiración orgánica y una filosofía centrada en el bienestar consciente, Casona Sforza propone una jornada donde el descanso es el protagonista. Su Day Pass Deluxe incluye masaje de 60 minutos, sesión de sauna y baño de hielo, además de acceso a la alberca, playa y restaurante. Disponible de 10:00 a.m. a 9:00 p.m., tiene un costo de $5,000 pesos por persona, de los cuales $1,500 pueden destinarse al consumo de alimentos y bebidas.



Cigno Mejorada, Mérida

El arte de desconectarse: siete day pass para cambiar de ritmo
Foto: Cortesía Cigno Mejorada

En una ciudad que parece invitar permanentemente a vivir sin prisa, Cigno Mejorada ofrece un refugio donde la arquitectura colonial y el diseño contemporáneo dialogan con naturalidad. El day pass permite disfrutar tanto de este hotel como de Cigno Ermita por $950 pesos más servicio, monto que puede recuperarse íntegramente en alimentos y bebidas.

Hotel Sin Nombre, Oaxaca

El arte de desconectarse: siete day pass para cambiar de ritmo
Foto: Cortesía Hotel Sin Nombre

Ubicado en una casona del siglo XVII en el centro histórico de Oaxaca, Hotel Sin Nombre ha encontrado un equilibrio entre tradición y contemporaneidad. Su day pass, disponible de 9:00 a.m. a 6:00 p.m., cuesta $800 pesos e incluye acceso a la alberca y $500 pesos para consumir en el restaurante, ideal para quienes desean descubrir la ciudad desde una perspectiva más pausada.

Mantra Hotel Boutique, Puerto Escondido

El arte de desconectarse: siete day pass para cambiar de ritmo
Foto: Cortesía Mantra Hotel Boutique

La atmósfera relajada de Puerto Escondido se traslada al rooftop de Mantra Hotel Boutique, cuya alberca con piso de cristal se ha convertido en uno de sus principales atractivos. Existen distintas modalidades, desde Day Om, con un costo de $660 pesos y crédito para el bar, hasta experiencias que incorporan sauna, vapor y coctelería. Todas incluyen acceso de 11:00 a.m. a 8:00 p.m. y una serie de detalles pensados para disfrutar sin prisas.

Kahal, Mérida

El arte de desconectarse: siete day pass para cambiar de ritmo
Foto: Cortesía Kahal

Con una propuesta íntima y una estética que rinde homenaje al pasado yucateco, Kahal ofrece una experiencia de descanso en pleno centro de Mérida. Su day pass tiene un precio de $1,000 pesos por persona e incluye acceso al rooftop y a los jacuzzis, además de $500 pesos para consumo de alimentos y bebidas.

Kymaia, Puertecito

El arte de desconectarse: siete day pass para cambiar de ritmo
Foto: Cortesía Kymaia

Entre el Pacífico y una propuesta gastronómica encabezada por el chef Eduardo “Lalo” García, Kymaia apuesta por una experiencia donde el paisaje y la cocina son parte esencial del descanso. El acceso, con un costo de $2,500 pesos por persona, incluye $1,500 pesos en alimentos y bebidas, así como acceso a la alberca, el restaurante y el club de playa.

Lo Sereno, Casa de Playa, Troncones

El arte de desconectarse: siete day pass para cambiar de ritmo
Foto: Leandro Bulzzano

En este refugio frente al mar, el lujo se expresa a través de la sencillez y la contemplación. La alberca infinita y la playa son el escenario perfecto para una jornada tranquila con vista al Pacífico. El day pass está disponible de mediodía a las 10 de la noche y únicamente requiere un consumo mínimo de $1,000 pesos en alimentos y bebidas.

Más que una tendencia, los day pass reflejan una nueva manera de entender la hospitalidad. Una que privilegia las pausas breves, las experiencias sensoriales y la posibilidad de sentirse lejos sin necesariamente abandonar la rutina por varios días. Porque, en ocasiones, un solo día basta para regresar renovados.

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