El Invernadero de Los Peñotes, Berria y Ganz, tres planes alrededor del vino

En Madrid, el vino puede ser el motivo de la reserva, la compañía de una cocina de mercado o el hilo que acompaña una comida larga. El Invernadero de los Peñotes, Berria y Ganz Wine Bar proponen tres planes distintos. No compiten por la misma copa: cada uno organiza la experiencia a su manera.

El Invernadero de Los Peñotes, de vino entre plantas

En Alcobendas, El Invernadero de Los Peñotes ocupa los antiguos invernaderos del centro de jardinería. La vegetación y la luz natural acompañan una cocina mediterránea de mercado que combina recetas reconocibles con giros inesperados. La Guía Repsol lo recomienda en 2026 y destaca también una carta de vinos amplia y ¡atención! con precios ajustados.

La carta invita a compartir y alterna platos clásicos con combinaciones más juguetonas: la terrina de foie con compota de pera convive con la gyoza frita de rabo de toro y salsa barbacoa coreana, las pavías de bacalao con mahonesa de kimchi o el ravioli de burrata de Puglia con setas y vermut. En los pescados aparecen el tartar de atún rojo con jugo de gildas, el ceviche de corvina con leche de tigre y mango verde y la merluza a la plancha con pisto manchego. La costilla de ternera glaseada con patata frita hojaldrada es otro de los platos que explican el atractivo de una cocina casera, generosa y abierta a sabores de otros lugares.



El vino acompaña con una selección que recorre distintas regiones y estilos, con referencias por copas de Rioja, Rueda, Rías Baixas, Ribera del Duero y Borgoña, además de generosos y champán. Un acuerdo con Laurent-Perrier permite pedir una copa de La Cuvée por 11 euros, un precio poco habitual para disfrutar de un champagne de alta gama. La costilla de Angus con XR de Marqués de Riscal ofrece otra combinación de la casa: cocina sabrosa y una botella elegida para acompañarla. Además su amplio salón privado resulta ideal para eventos.

Berria, una cava de élite

Frente a la Puerta de Alcalá, Berria ha hecho de su carta de vinos su principal argumento. Reúne más de 3.000 referencias nacionales e internacionales y ofrece más de un centenar de vinos por copas, con añadas singulares, pequeños productores y botellas difíciles de encontrar. En 2026 recibió el Grand Award de Wine Spectator, uno de los reconocimientos internacionales más exigentes para una carta de vinos.

La bodega podría intimidar, pero el equipo de sala ayuda a orientarse entre tantas opciones. Basta con llegar con una región, una variedad o una idea aproximada para que la recomendación abra otros caminos. La propuesta gastronómica, asesorada por el mítico Juanjo López, de La Tasquita de Enfrente, pone el foco en el producto y combina clásicos de barra con platos para compartir: gilda, ostra, brioche de papada ibérica y caviar o croquetas de jamón Joselito. También aparecen recetas más contundentes, como los huevos fritos con jamón, las albóndigas con salsa de cocido o los tortellini de rabo de toro. Una cocina pensada para acompañar el vino y que permite convertir el aperitivo en comida. La terraza, con vistas a la Puerta de Alcalá, suma otro atractivo dificil de ignorar.

Ganz, el vino más cercano

En la calle de Almadén, Ganz Wine Bar nació en 2021 con una intención clara: acercar la cultura del vino sin solemnidad. Su fundador, Fernando Cundín, se interesó por este mundo mientras trabajaba en una antigua licorería del Barrio de las Letras, entre botellas que rotaban con frecuencia y otras que llevaban décadas en la bodega. De aquella curiosidad surgió un local que hoy reúne más de 500 referencias.

La selección mezcla vinos naturales, clásicos y añadas históricas, con atención al trabajo de los productores y a la procedencia de cada botella. La cocina, a cargo de Eduardo Arnal, sigue el calendario del mercado con una carta breve y cambiante. Entre los bocados aparecen una anchoa doble «00» sobre pan de centeno, crema de comté y fino, las navajas confitadas sobre cogollo asado y el tartar de gamba blanca sobre brioche con papada ibérica. Para compartir, la ensalada de calabacín con emulsión de pimiento verde y praliné de almendras muestra el protagonismo de las verduras; la pastela de cordero asado al estilo mozárabe y las carrilleras al oloroso con puré de boniato llevan la comida a un terreno más contundente. La cuchara del día y las sugerencias fuera de carta completan una oferta que cambia con la temporada.

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