Antes de que el apellido Moro traspasara las fronteras de la Ribera del Duero, Felisa Espinosa, «La Feli», ya había dejado su huella en la historia familiar. En Pesquera de Duero, donde la viña exige paciencia y el tiempo no siempre juega a favor, sacó adelante a los suyos con trabajo, intuición y carácter. Su nombre terminó ligado a uno de los vinos más personales de la bodega: La Felisa, un tinto que conserva ese vínculo con los orígenes y que ahora, en su añada 2024, estrena estuche artístico y una botella más ligera. Ecológico y sin sulfitos añadidos, mantiene una personalidad propia dentro de la casa.
Bodegas Emilio Moro homenajea en La Felisa 2024 a una mujer esencial en su historia
La memoria de Felisa, ilustrada
La presentación de la nueva añada tuvo lugar en el Hotel Montera Madrid, con una protagonista que no estaba allí, pero cuya presencia daba sentido a la cita. El estuche de La Felisa 2024 lleva la firma de María Muñoz de Fernando, artista que conoció personalmente a Felisa y mantiene desde hace años una relación cercana con la familia Moro.
Su participación añade una dimensión personal a la nueva edición. No se trata solo de vestir una botella con una ilustración: detrás está el recuerdo de una mujer cuya historia forma parte de la identidad de la bodega. El vino lleva su nombre; el estuche, la mirada de alguien que llegó a conocerla. Una manera de mantener viva esa memoria sin convertirla en una pieza de museo.
Tempranillo, sin sulfitos añadidos
La Felisa ocupa un lugar singular en el catálogo de Emilio Moro. Fue el primer vino ecológico y sin sulfitos añadidos de la casa, y cuenta también con certificación vegana. La añada 2024 mantiene esa apuesta por una elaboración que busca dar protagonismo a la uva y al carácter del viñedo de Pesquera de Duero.

Conviene precisar qué significa que no lleve sulfitos añadidos: no se incorporan durante la elaboración, aunque pueden aparecer de forma natural en la fermentación. Prescindir de esa adición exige un cuidado especial en el trabajo de bodega y en el control de cada fase del proceso.
En la copa, la añada muestra notas de mora madura, pimienta blanca y especias sutiles. La fruta marca el perfil aromático, mientras que una acidez viva aporta frescura y alarga el recorrido en boca. La publicación especializada Vinous le ha concedido 94 puntos, un reconocimiento que acompaña a una referencia que se distingue por su planteamiento y por su manera de expresar el tempranillo.
Una botella con menos peso
La otra novedad está en el envase. Bodegas Emilio Moro ha reducido un 34,5 % el peso del vidrio respecto a las botellas de referencia anteriores, una decisión que permite rebajar la cantidad de material utilizado y reducir el impacto asociado al transporte. Es una modificación menos visible que la ilustración del estuche, pero relevante en un sector en el que el peso de las botellas también cuenta cuando se habla de sostenibilidad.

La Felisa 2024 reúne así tres dimensiones de una misma historia: el recuerdo de una mujer que forma parte de los orígenes de la familia, una manera particular de trabajar el tempranillo y una atención creciente al impacto de aquello que rodea al vino. La etiqueta cambia de presentación y aligera el vidrio, pero conserva el nombre que la distingue desde el principio. Felisa sigue estando en el centro de todo.
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