
El sur de Chihuahua comienza a consolidar una nueva identidad vitivinícola. En el Valle de los Olivos, Casa Vazqueño representa la evolución de un rancho con más de un siglo de historia agrícola y ganadera que, en apenas unos años, encontró en la vid una nueva forma de expresar el territorio.
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Bajo un cielo estrellado, a una hora de Parral, la nueva historia de la vitivinicultura chihuahuense se escribe entre nogales, olivares y viñedos. Lo que comenzó hace tres siglos con los ancestros de la familia Vázquez tomó una nueva dirección hace más de cien años, cuando el rancho se estableció en el Valle de los Olivos. En 2006 llegaron los nogales; en 2021 se plantaron las primeras vides y olivares, y un año después nacieron las primeras etiquetas de Casa Vazqueño.

“Todo lo que he soñado lo he logrado a partir del campo y de la agricultura, con los nogales y la ganadería. El viñedo vino mucho después. Hablamos de 100 años porque el rancho en el Valle de los Olivos empezó con mi papá, pero la tradición agrícola de mi familia va mucho más allá”, explica Fidencio Vázquez.
El desarrollo del viñedo fue posible gracias a una decisión que cambió el destino del rancho. Durante décadas estas tierras dependieron únicamente de las lluvias de temporada, hasta que la construcción de un pozo permitió diversificar la producción y sentó las bases del proyecto vitivinícola.
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Del campo al viñedo
Casa Vazqueño comenzó en 2021 con una hectárea y media experimental plantada con chardonnay, merlot, tempranillo y cabernet sauvignon. Al año siguiente incorporó otras 15 hectáreas con malbec, shiraz y pétit verdot, mientras que la expansión más reciente sumó cabernet franc, pinot noir y chenin blanc.
“Somos un rancho integral que contempla la producción de carne Angus y Wagyu. También tenemos olivos, nogales y la vid, buscando siempre producir con calidad y cuidando los recursos hídricos y nuestro principal activo, que es el suelo, para que las futuras generaciones puedan seguir trabajando estas tierras”, señala Andrés Vázquez.
Las condiciones del Valle de los Olivos también definen el perfil de los vinos. Los distintos microclimas permiten registrar temperaturas cercanas a los 36 °C durante el día y descensos hasta los 13 °C por la noche, una amplitud térmica que favorece la maduración de la uva.

El paisaje como firma
La identidad del rancho se extiende a las botellas. Cada etiqueta incorpora ilustraciones inspiradas en elementos reales del paisaje, como las piedras basálticas ubicadas cerca del viñedo, los nogales, un ave endémica de la Sierra Tarahumara y el ganado que ha acompañado a la familia durante generaciones. Los ensambles reúnen esos elementos en una sola composición.
“Las etiquetas plasman el ecosistema del rancho y la historia de la familia Vázquez. Todas las ilustraciones parten de elementos que forman parte de nuestro entorno”, explica Selenia Vázquez.
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Una apuesta por el sur de Chihuahua
Más que una bodega, Casa Vazqueño reúne agricultura, ganadería, olivicultura, vitivinicultura y gastronomía en un mismo proyecto. En su restaurante, buena parte de los ingredientes provienen del propio rancho, desde la carne Angus y Wagyu hasta la tilapia, las nueces y el aceite de oliva.
Con tres generaciones involucradas, la familia busca consolidar un modelo de producción sostenible y contribuir a que el Valle de los Olivos fortalezca la presencia del sur de Chihuahua dentro del mapa del vino mexicano.
“Me llena de orgullo tener la oportunidad de representar un proyecto como Casa Vazqueño y su origen en el terruño”, afirma Rodolfo González, fundador de Trinergia Vinos.

Casa Vazqueño
@vinedocasavazqueno
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