El futuro del chocolate depende del clima (y ya estamos viendo sus efectos)
Foto: Sara Gomes, Unsplash

Cada 7 de julio se celebra el Día Mundial del Chocolate, una fecha que invita a disfrutar uno de los alimentos más populares del planeta. Sin embargo, detrás de cada tableta existe una realidad que preocupa tanto a productores como a científicos: el cambio climático está alterando las condiciones en las que crece el cacao, una planta particularmente sensible a las variaciones de temperatura y humedad.

El cacao (Theobroma cacao) prospera en una estrecha franja tropical alrededor del ecuador, donde la temperatura, la humedad y las lluvias permanecen relativamente estables durante todo el año. A diferencia de otros cultivos, requiere un equilibrio muy preciso: demasiada lluvia favorece la aparición de enfermedades fúngicas, mientras que las sequías prolongadas reducen la floración y el desarrollo de las mazorcas. Diversos estudios coinciden en que incluso pequeñas variaciones de temperatura pueden afectar tanto el rendimiento como la calidad del grano.

Un cultivo que depende del equilibrio

Más del 70% del cacao que consume el mundo proviene de África Occidental, particularmente de Costa de Marfil y Ghana. En estas regiones, el incremento de las temperaturas, la irregularidad de las lluvias y la mayor incidencia de plagas y enfermedades representan algunos de los principales desafíos para mantener la producción. 



Los efectos ya son visibles. Investigadores de la Universidad de Oxford, en colaboración con instituciones de Brasil, Alemania y China, analizaron miles de plantaciones de cacao y encontraron que las temperaturas más elevadas durante las temporadas cálidas pueden reducir los rendimientos entre un 20 y un 31%. El estudio también identificó que una mejor polinización podría incrementar significativamente la producción, lo que demuestra que la biodiversidad también desempeña un papel clave en el futuro del chocolate. 

Pero la preocupación no es únicamente ambiental. Durante 2024, el mercado internacional del cacao vivió uno de los episodios más volátiles de su historia reciente: los precios alcanzaron máximos históricos por encima de los 12,000 dólares por tonelada, impulsados por una combinación de malas cosechas en África Occidental, fenómenos climáticos extremos y una oferta insuficiente para satisfacer la demanda. Aunque el mercado comenzó a estabilizarse durante 2025 y 2026, la Organización Internacional del Cacao advierte que el sector continúa expuesto a una fuerte volatilidad, ya que la producción sigue dependiendo de condiciones climáticas cada vez más impredecibles. 

El futuro del chocolate depende del clima (y ya estamos viendo sus efectos)
Foto: Kristiana Pinne, Unsplash

¿Qué significa esto para el chocolate?

Cuando disminuye la disponibilidad de cacao de buena calidad, las consecuencias llegan hasta la industria chocolatera. Los fabricantes enfrentan mayores costos de producción, mientras que algunas cosechas presentan perfiles aromáticos distintos debido a las condiciones ambientales en las que crecieron los granos.

Aunque el sabor del chocolate depende de muchos factores —como la variedad del cacao, el terroir, la fermentación, el secado y el tostado—, el clima influye desde el inicio del proceso. Una cosecha sometida a estrés hídrico o a temperaturas extremas puede desarrollar características sensoriales diferentes a las de una temporada con condiciones óptimas.

El impacto ya puede sentirse fuera de las plantaciones. Cuando las cosechas disminuyen o su calidad se ve comprometida, los fabricantes enfrentan mayores costos de producción, lo que eventualmente repercute en el precio que paga el consumidor. Además, un grano sometido a estrés por calor o por falta de agua puede desarrollar perfiles sensoriales distintos, modificando el equilibrio entre notas frutales, florales o amargas que los chocolateros buscan resaltar durante la fermentación y el tostado. 

El futuro también pasa por la sostenibilidad

Lejos de significar el fin del chocolate, los especialistas coinciden en que la adaptación será fundamental. Sistemas agroforestales, mayor conservación de polinizadores, protección de los suelos y prácticas agrícolas más resilientes aparecen entre las estrategias con mayor potencial para mantener la productividad del cacao sin comprometer los ecosistemas. 

Así, en este Día Mundial del Chocolate, vale la pena recordar que detrás de una barra no sólo hay cacao, sino también un cultivo cada vez más vulnerable al cambio climático. Lo que ocurre hoy en las plantaciones de Costa de Marfil, Ghana o América Latina no sólo definirá el futuro de millones de productores, sino también el sabor, la disponibilidad y el precio del chocolate que llegará a nuestras mesas.

El futuro del chocolate depende del clima (y ya estamos viendo sus efectos)
Foto: Kyle Hinkson, Unsplash

Fuentes: Organización Internacional del Cacao | Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura | Nature. Global chocolate supply is limited by low pollination and high temperatures. | Springer Nature. The physiological responses of cacao to the environment and the implications for climate change resilience | Anna Lea Albright, Rebecca Berkoh-Oforiwaa, and Peter Huybers. The Salata Institute. Chocolate’s Climate Crisis.

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