Una serie de chefs nos guía para lograr el maridaje perfecto con Rosé

En esta guía Rosé te daremos nuestras mejores recomendaciones para comer y beber en distintos puntos de la Ciudad de México.
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Los días de sol se disfrutan más cuando están acompañados de buena comida. En esta guía Rosé te daremos nuestras mejores recomendaciones para comer y beber en distintos puntos de la Ciudad de México.

La Ciudad de México es el destino perfecto para disfrutar de una comilona o una celebración al aire libre. A medida que el verano toca la puerta, las bebidas refrescantes, alivianadas y ligeras salen para maridar platillos y jugar con sus contrastes. La línea Rosé de Moët & Chandon es una burbuja divertida, que suma y nunca resta.

Cascabel

Lula Martín del Campo lucha por resaltar tradiciones, ingredientes y costumbres ancestrales en su restaurante. Para la experiencia, la chef pensó en acompañar sus famosas Tortitas de Huauzontle con Mole del Abuelo hecho en casa con Moët & Chandon Rosé Impérial, y un merengue de fresas con crema con Moët & Chandon Nectar Impérial Rosé. 

Loretta

Loretta es un restaurante al sur de la ciudad que está inspirado en técnicas de cocina francesa y mediterránea. Abel Hernández juega con sabores y texturas muy al estilo de family style y comfort food. Ejemplo de ello son sus dátiles rellenos de sobrasada y los ravioles de ricotta con salsa de cítricos y chícharos y habas frescas, que maridan perfecto con la Moët & Chandon Nectar Impérial Rosé. La grasa de los elementos juega el papel protagónico y en cuanto entra en contacto con la boca y combina con el rosé, lo vuelve una sensación redonda. 

Azul Condesa

Hablar de Ricardo Muñoz Zurita significa hablar de nuestra historia. El manchamanteles es un guiso muy popular oriundo de Oaxaca. Generalmente se sirve con carne de cerdo, pero Muñoz Zurita lo sirve con pato. El contraste entre lo dulce, lo picante y lo salado va ideal con las burbujas. El Moët & Chandon Ice Impérial Rosé le da ese equilibrio al pato e ingredientes como la piña, pera y durazno resaltan en boca. El mole oaxaqueño por otra parte, es suave. Y como la tradición manda, el platillo es para celebrar ocasiones especiales. Sus curvas sutiles ayudan a barrer el paladar y lo prepara para un viaje a través del rosado.

Garum

Vicente Torres tiene maestría cuando se trata del manejo de ingredientes con la fusión de la gastronomía del mediterráneo. En su restaurante, encontrarás el postre de temporada que fue especialmente pensado para maridar con rosé. El mango está en su punto y la piña alcanza la madurez máxima para obtener mayor dulzor. Así, el rol de la granadina y la fruta de la pasión brindan acidez al paladar. El Moët & Chandon Grand Vintage Rosé 2012 es la pareja que va con él, no por asociación sino por el contraste. 

Les Moustaches

La elegante casona alberga un clásico de clásicos. Sus grandes candelabros y estatuas son testigos de lo que el chef ejecutivo Rafael Bautista prepara con el apoyo de Luis Gálvez, el director del restaurante. Para esta visita el rack de cordero sobre el hongo portobello, espárragos y frutos del bosque vale toda la pena. Y como una unión, recomendamos una copa de Moët & Chandon Rosé Impérial cuyo aroma evoca fresas silvestres, pimienta y cereza. Otra alternativa es el salmón sellado con una cama de cous cous y salsa de mango.

El Contenedor

Bien lo dijo la chef Ana Martorell, los escamoles son el caviar mexicano. Y qué mejor que unirlo con las burbujas rosadas del Moët & Chandon Rosé Impérial. Para ello, la cocinera es partidaria de las bases prehispánicas con toques modernos. El tiradito de salmón con escamoles a la mantequilla es todo lo que se busca en un platillo. Balance, explosión, acidez. Para chopear los laminados, la cocinera pone una crema de limón y lo combina con una etiqueta más seca. Que evoca a tardes de verano en una terraza con amigos y familia. 

Lur

La creatividad de Mikel Alonso y su capacidad para adaptarse al paladar mexicano lo posiciona como uno de los cocineros emblemáticos del país. En Lur encuentras uno de los postres estrella: la pavlova rellena de una mousse de mascarpone y helado con esencia de frutos rojos. Para disfrutarla al 100 está la copa de Moët & Chandon Grand Vintage Rosé 2012, con acidez y diversidad de aromas pues se presta mucho para apapachar, para abrazar todos los sabores. Un maridaje que recordarás con el paso del tiempo.

La Taberna del León

Bajo las manos de Corentin Bertrand, ahora chef ejecutivo de La Taberna del León se encuentran un montón de platillos legendarios de la casona. Entre opciones novedosas como el sable Breton con ruibarbo, fresa y helado de lychee, obtenemos aromas veraniegos como melocotón, que va de maravilla con Moët & Chandon Nectar Impérial Rosé. El pato que sirven en La Taberna va doradito, bañado en una salsa de mango y arroz salvaje, por lo que se acompaña bien del Rosé Impérial. Por último, el atún con salsa de vino tinto y fetuccini al romero marida con un rosado con frescura y notas a pimienta como, nuevamente, el Rosé Impérial.

¿Cuál es la diferencia entre las burbujas rosadas?

  • El Rosé Impérial es un Brut frutal con notas de menta y pimienta.
  • El Nectar Impérial Rosé es una champagne semidulce, con notable presencia de frutos rojos y acentos de mermelada.
  • El Ice Impérial Rosé es una champagne que se toma con hielo, semidulce y frutal, con un sabor inclinado hacia el arándano y la grosella.
  • El Moët & Chandon Grand Vintage Rosé 2012 es una añada con 5 años de maduración, con un ensamblaje que favorece el Meunier y Pinot Noir en comparación a otras añadas, ya que fue particularmente bueno el vino tinto de ese año.

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