Existe un ingrediente secreto que te ayudará a resaltar cualquier tipo de platillo: la mantequilla negra. No, no es precisamente de color negro pero es la traducción literal de beurre noir en francés,  significa que la mantequilla se derrite casi al punto de quemarse.

El líquido de la mantequilla se empieza a evaporar mucho más rápido una vez que la temperatura alcanza los 100 °C (aquí hay que tener cuidado pues empezará a burbujear mucho y puede salpicar).

La función de la mantequilla negra es desarrollar un sabor a nuez y aromatizar cualquier tipo de preparación, desde una pescado hasta un pan tostado. Nuestra recomendación es combinarlo en una pasta con camote y salvia (será tu nuevo platillo favorito).

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Los pasos para “quemar” la mantequilla son:

1. Utiliza un olla de buen tamaño (mínimo de 20 cm), de preferencia de acero inoxidable.

2. Agrega la cantidad de mantequilla deseada (te recomendamos barra completa cortada en cubos grandes)

3.  Deja que se derrita poco a poco a temperatura media baja y mueve ocasionalmente.

4. Asegúrate de raspar las paredes de la olla con un pala o miserable resistente al calor constantemente para evitar que se quemen más rápido las orillas.

5. Ojo: Deja hervir hasta que tome un color café oscuro (tampoco debe quemarse al punto de estar color carbón). Sé cuidadoso.

6. Apaga el fuego y transfiere a un recipiente de vidrio. Deja enfriar.

7. De preferencia úsala al momento, pero también la puedes dejar enfriar y refrigerar para utilizarla en otra ocasión.

Tip: Añade hierbas aromáticas como tomillo o salvia a la mitad de la preparación.