Desde hace unos años en Instagram han circulado fotos de comida espolvoreada o cubierta con oro. Este símbolo de opulencia suele estar presente en platillos que presumen contar con los mejores ingredientes. Sin duda se trata de un toque llamativo, pero en realidad es lo único que aporta al plato, ya que este metal precioso no tiene sabor y ni nutrientes para el cuerpo.

También te puede interesar: Estos son los alimentos más caros del mundo

Lo que sí aporta es un valor agregado al platillo, pero la mayoría de las veces es más porque está hecho con otros ingredientes costosos, que por la hoja de oro. Por ejemplo las Alitas de Oro del restaurante The Ainsworth en Nueva York, cuestan $45 dólares, a comparación de las normales que están en $15. La justificación del precio es que les agregan queso azúl, una botella de champaña Ace of Spades y mantequilla dorada y oro espolvoreado al final. Otra muestra son la trufas de chocolate de Portugal—que costaban $7,750 euros y solo salieron 1,000 al mercado—que aunque finalizaban con una cobertura de oro, sus otros ingredientes incluían un relleno de azafrán, trufa blanca y vainilla de Madagascar. Lo más sorprendente es que cada chocolate, registrado como el más caro del mundo según los Récord Guinnes, se vendió y 1,000 personas se deleitaron con estr bombón de más de $170,000 pesos.

Lo que sí hay que entender es que no estás comiendo el oro que usan en las joyas, ya que este suele estar mezclado con otros metales. Para que sea considerado comestible, debe estar compuesto de al menos 90% oro. Otro punto a considerar es que una vez que lo comes no puede ser digerido, la dietista y nutrióloga Alexandra Oppenheimer explicó que lo más probable es que el oro no pueda ser absorbido y por ello solo hará el recorrido por tu tracto digestivo y terminará siendo desechado. Y pues sabemos dónde terminará.

También lee: El Whisky más caro del mundo cuesta $1 millón de dólares

Así que el oro en un platillo básicamente es un símbolo de estar comiendo algo muy, muy caro y honestamente no más que una forma de llevar la opulencia a la cocina.