
Se trata de uno de los aperitivos más buscados y con más variedades. Todo buen restaurante ofrece su versión casera con distintos tipos de rellenos y salsas. Además, es un ejemplo claro de la cocina de aprovechamiento ya que, a menudo, está hecha con las sobras. Hablamos de las croquetas, una de las tapas por excelencia de la gastronomía en España, que el próximo 16 de enero celebran su día. En este artículo tienes múltiples locales para unirte a la fiesta y probar unas croquetas de primera.
Croquetas de jamón Joselito con velo de papada ibérica – Cokima

Cokima lleva desde 2020 con un concepto que mezcla el street food con la cocina de producto de temporada y un toque internacional. El único plato que continúa en su carta desde sus inicios es la croqueta y por algo será. Se venden de manera individual (a 2,50 €), aunque siempre apetece probar más de una.
Andrés Mellado, 21. Madrid.
“Kibbe”, croquetas de carne, bulgur y especias – Onoé

La apuesta de Onoé se aleja de lo convencional con esta propuesta, rellena de carne picada y piñones. Su aperitivo tiene matices de la croqueta más castiza y del kibbe, su pariente de Oriente Medio. Se ofrece en raciones de 2 ó 4 unidades.
Calle de Hermosilla, 65. Madrid.
Croquetas de jamón y bombitas de rabo de toro – La Bodeguilla del Bar Jamón

La Bodeguilla del Bar Jamón es un clásico de El Puerto de Santa María, en Cádiz. Tienen dos delicias especialmente indicadas para el 16 de enero: las croquetas de jamón, cremosas por dentro y con un sabor profundo, y las bombitas de rabo de toro, con toda la potencia del guiso envuelta en una bechamel delicada.
Misericordia, 5. El Puerto de Santa María (Cádiz).
Croquetas de pollo rustido – Zalamero

Las croquetas de pollo rustido de Zalamero son un hit de la cocina de barra de Taberna Zalamero. Tienen un profundo sabor a pollo que consiguen rustiendo el pollo e incorporando a la bechamel no solo carne, también parte de la piel. Imposible comer solo una.
Calle de Narváez, 67. Madrid.
Croquetas de jamón – Ôven Mozzarella

Ôven Bernabéu es uno de los restaurantes italianos de moda en Madrid. Sus croquetas de jamón, hechas con el mejor ibérico, son la opción perfecta para la ocasión. Se sirven acompañadas de salsa de tomate dulce, lo que aporta un contraste lleno de matices a unas croquetas cremosas y crujientes por fuera.
Avenida de Concha Espina, 4. Madrid.
Croqueta carbonara – Somos raro

Las croquetas de carbonara de Somos raro condensan en un bocado la filosofía del local: alma viajera y esencia valenciana. La mezcla entre la famosa salsa italiana, la textura del guanciale crujiente y el sabor de la yema curada son insuperables. Para chuparse los dedos.
Paseo de la Alameda, 10. Valencia
Croquetas cremosas de jamón – Trasto

Las croquetas cremosas de jamón de Trasto, preparadas con el ibérico de mejor calidad, ofrecen el contraste perfecto entre un rebozado fino y un interior suave. Son el aperitivo perfecto para comenzar una buena comida en este local vallisoletano, Sol Repsol desde 2019 y una de las sensaciones de la restauración de la ciudad.
Menéndez Pelayo esquina con Santa María. Valladolid.
Croquetas de cecina – La Fábrica

Las croquetas de La Fábrica van cambiando según la temporada. Actualmente, ofrecen unas deliciosas hechas con cecina curada. También tienen buñuelos, muy recomendados por sus clientes. Su menú ejecutivo es todo un éxito entre los comensales burgaleses, que acuden hasta el local en busca de su buen hacer.
San Juan, 3. Burgos.
Croquetas de jamón ibérico – Gobu

Gobu es una apuesta segura para quienes busquen cocina al carbón y hamburguesas gourmet. Destacan sus croquetas de jamón ibérico hechas con leche ecológica de cabra, lo que hace que su bechamel sea especialmente fina y agradable al gusto.
General Pardiñas, 8. Madrid.
Croquetas variadas – Egun-On

Nacido en 1999 como un bar familiar, Egun-On se ha convertido en un referente de la cocina honesta que sabe reinterpretar los platos con creatividad. En su menú hay diversos tipos de croquetas: jamón ibérico, pulpo, cocido y rabo de toro con mermelada de piparras.
Paseo del Zurrón, 31. Madrid.
Croqueta de asado “rostit” – El patio de Claudio

El novísimo El patio de Claudio, situado en el Hotel Único, ofrece unas croquetas muy especiales. Su aperitivo está preparado con asado tipo rostit catalán de Mas de Torrent, con el pollo asado, una cremosísima bechamel y jamón ibérico.
Claudio Coello, 67. Madrid
Croquetas de torrezno de Soria – Noble

Noble, situado en pleno centro de Valencia, tiene unas croquetas muy atrevidas para celebrar su día. En su caso, a la clásica bechamel se le añaden torreznos de Soria. Por encima, van cubiertas con una lámina de panceta y un airbag de piel de torrezno.
Compte de Salvaterra, 39. Valencia.
Croqueta limeña de pularda – Maymanta

Maymanta, el restaurante barcelonés que apuesta por la cocina peruana y el fantástico producto mediterráneo local, propone unas croquetas algo distintas. Su aperitivo está preparado con pularda, acompañada de un cremoso de parmesano, ají amarillo y ceniza de cebolla.
Plaza Pius XII, 4. Barcelona
Korokke con cecina de Wagyu – Ikigai Velázquez

Ikigai Velázquez propone una fusión digna de su fuerte apuesta por la cocina japonesa. En su caso, ofrecen un korokke, el aperitivo nipón más similar a las croquetas. Sin embargo, en vez de estar hecho con patata machacada, lleva un puré Robuchon muy fluido. Una apuesta muy especial.
Velázquez, 136. Madrid.
Croqueta de pollo satay – HIU

El tarraconense HIU propone también unas croquetas nacidas de experimentación con la gastronomía tailandesa. En este caso, están hechas con pollo satay, con consomé asado y cúrcuma. Están incluidas entre los pases de su menú degustación.
Avenida del Baix Camp, 2. Cambrils (Tarragona).
Croqueta de pollo con todo – Gofio

Gofio se ha convertido en un clásico de la cocina de las Islas Canarias en Madrid. Su croqueta es un homenaje al mítico bocadillo canario de pollo, evocando las recetas caseras de toda la vida, sobre todo de los isleños. Todo un icono del tapeo madrileño.
Calle del Caballero de Gracia, 20. Madrid.
Croquetas de jamón y de choco – BiBo

BiBo es uno de los locales que la compañía de Dani García tiene en la capital. Para el Día de la Croqueta proponen dos opciones cremosísimas y muy crujientes: de jamón y polvo seco de tomate y de choco con mayonesa y perejil frito. ¡Insuperables!
Paseo de la Castellana, 52. Madrid.
Croqueta de bacalao con chorizo gallego – Batea

Desde Barcelona, Batea propone una vuelta de tuerca a la marisquería de toda la vida, con un toque informal y menos elitista. Sus croquetas están preparadas con bacalao y chorizo gallego, una mezcla que fusiona sabores tradicionales en un bocado lleno de carácter y textura.
Gran Vía, 605, esquina con Paseo de Gràcia. Barcelona.
Croquetas con “pollastre groc català” – Apluma

Los amantes del pollo a l’ast saben que en Apluma van a probar uno de los mejores ejemplos de este plato clásico de la zona. Para sus croquetas, hechas con “pollastre groc català (pollo amarillo catalán)”, asado y rustido lentamente y protagonista de este aperitivo cremoso.
Santalò, 39 y Gran de Gràcia, 7. Barcelona.
Croquetas de jamón – Papagena

La sexta planta del Teatro Real alberga Papagena, el restaurante con cocina de Ramón Freixa y las mejores vistas del Palacio Real. En su carta están las croquetas de jamón, con un sabor potente y muy cremosas. Nada como disfrutar de este aperitivo con unas vistas inigualables.
Teatro Real. Calle de Carlos III, s/n. Madrid.
Croquetas de mamá – Lamucca

Aunque son “las de mamá”, las croquetas de Lamucca están hechas con jamón. Sus características: crujientes por fuera, cremosas por dentro y con un sabor que remite a las buenas mesas compartidas. Un icono del Madrid más auténtico en un local de moda.
Diversas direcciones. Madrid.
Croquetas orientales – Zuma

Zuma propone una mirada oriental a las croquetas. Las suyas están hechas de bacalao negro con mayonesa de yuzu, una vuelta de tuerca a las tradicionales croquetas de bacalao.
Paseo de la Castellana, 2. Madrid.
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