El caviar español que nace en Teruel y habla el idioma del agua

En la Sierra de Teruel, lejos de los grandes ejes gastronómicos y de cualquier tentación industrial, se produce uno de los caviares españoles que mejor entiende algo tan esencial —y tan difícil— como la constancia. Esturión de Sarrión ha logrado en apenas tres años situarse entre los cinco mayores productores de caviar de Europa. ¿La clave? Aquí hay agua pura, esturiones bien criados y un trabajo técnico preciso que permite ofrecer caviar fresco durante todo el año. Un detalle nada menor en un sector acostumbrado a producciones puntuales y perfiles irregulares.

Una forma distinta de entender el caviar

Parte del reconocimiento internacional de Esturión de Sarrión tiene que ver con su modelo: durante años, su caviar ha sido elegido por grandes marcas y distribuidores que lo comercializan bajo su propio nombre. Un aval silencioso pero contundente. Que otros quieran firmar tu producto dice mucho de lo que hay dentro de la lata.

La clave está en la piscifactoría: un sistema de ciclo abierto alimentado por tres entradas naturales de agua —pozo y río— que garantiza oxigenación constante y un entorno estable para los esturiones. El resultado se percibe claramente en la cata: granos firmes, brillantes, limpios, sin notas terrosas ni excesos salinos. Un caviar que no pesa, que no satura y que deja espacio para seguir comiendo.



Dos gamas, un mismo origen

Bajo el sello Esturión de Sarrión conviven dos gamas bien diferenciadas, pensadas para momentos y públicos distintos, pero unidas por el mismo estándar de calidad.

La gama más accesible está concebida para un consumo frecuente, siempre gastronómico: restaurantes, barras cuidadas o mesas donde el caviar se integra con naturalidad. Mantiene el perfil fresco y equilibrado de la casa, con una textura franca y un sabor limpio que funciona especialmente bien en maridajes sencillos.

La gama Premium, por su parte, juega en otra liga. Selección más exigente, maduraciones más largas y una complejidad aromática mayor, pensada para quienes buscan una experiencia más pausada y precisa. Es un caviar de degustación, de cucharilla y silencio, donde cada grano se abre poco a poco y deja una sensación persistente, elegante y muy afinada.

Cuando el agua manda, el sabor lo agradece

En un mercado donde el lujo suele asociarse a la escasez, Esturión de Sarrión reivindica otra idea: la del lujo constante. Producir entre 250 y 300 kilos de caviar fresco cada semana, los doce meses del año, no solo es un logro técnico; es una garantía para cocineros, distribuidores y aficionados que saben exactamente qué esperar en cada apertura.