
Enero es tiempo de volver a lo esencial. Tras las celebraciones, la gastronomía recupera el valor de los productos honestos, bien elaborados y con historia. En ese regreso a los orígenes, Conservas Emilia se reafirma como uno de los grandes referentes de la conserva de calidad española, defendiendo un legado que combina tradición marinera, artesanía y respeto absoluto por el producto.
3 formas deliciosas de usar anchoas, sin importar tu antojo
Desde el corazón de Santoña, la firma cántabra comienza el año poniendo en valor aquello que la define: el tiempo, las manos expertas y el sabor auténtico del Cantábrico.

Fundada a finales de los años 80 por Doña Emilia Fuentes, Conservas Emilia nació con una vocación clara: recuperar y preservar la elaboración artesanal de la anchoa, emblema gastronómico de la costa norte. Décadas después, esa filosofía sigue intacta. Enero se convierte así en un momento simbólico para mirar atrás, reivindicar el camino recorrido y reafirmar el compromiso con una forma de hacer que huye de la prisa y la estandarización.
Santoña, origen y carácter
Hablar de Conservas Emilia es hablar de Santoña, un enclave donde la cultura marinera forma parte de la identidad colectiva. Aquí, la conserva no es solo una técnica, sino un oficio transmitido de generación en generación. La empresa ha sabido crecer sin perder ese vínculo con el territorio, manteniendo procesos manuales y una selección rigurosa de la materia prima, siempre procedente de campañas controladas y respetuosas con el mar.
La Gran Tasca y el objetivo (im)posible: 20.000 cocidos en una temporada
Dos productos que resumen una filosofía
Entre la amplia gama de Conservas Emilia, hay elaboraciones que representan a la perfección su manera de entender la gastronomía.

Las anchoas del Cantábrico en aceite de oliva son, sin duda, su producto más icónico. Elaboradas a partir de bocarte pescado entre abril y junio mediante técnicas artesanales, pasan por un proceso de salazón y maduración que puede prolongarse hasta doce meses. Cada filete se limpia a mano, eliminando cuidadosamente la espina central, hasta lograr una textura sedosa, un punto justo de sal y un sabor elegante que las ha convertido en un referente en catas y concursos especializados.

Completa esta selección el bonito del norte en aceite de oliva, elaborado a partir de ejemplares capturados en la costera y trabajados de forma manual. Su carne jugosa y limpia refleja el cuidado extremo en cada fase del proceso. Rico en sabor y apreciado por su valor nutricional, es una conserva que encaja tanto en recetas tradicionales como en platos ligeros y actuales, muy acordes con el espíritu de enero.
El valor de las manos
Detrás de cada lata hay un equipo que conoce el oficio al detalle. Las sobadoras, auténticas guardianas del saber hacer, trabajan pieza a pieza con precisión y paciencia. En Conservas Emilia, la innovación no pasa por sustituir lo humano, sino por protegerlo. Esa dimensión artesanal es hoy, más que nunca, un valor diferencial en un mercado globalizado.
“La calidad no se improvisa, se construye con tiempo” es una de las máximas que resumen la filosofía de la casa. Una idea que cobra especial sentido en los primeros compases del año, cuando el consumidor busca productos honestos, capaces de ofrecer placer sin excesos.







