La tendencia por buscar productos más naturales, con menos procesos y químicos, ha llegado a la mesa. Pero no solamente para comer, también para beber. La ola de vinos orgánicos y naturales ha llegado con fuerza. Por lo que cada vez será más común ver estas opciones en tiendas y restaurantes.

También te puede interesar: 5 lugares para tomar vinos naturales en la CDMX

Sin embargo, suele haber un poco de confusión respecto a lo que hace que un vino sea orgánico o no, así que te aclaramos las principales diferencias para que la próxima vez que salgas a cenar y te ofrezcan alguna de estas opciones te conviertas en la persona más interesante de la mesa.

La diferencia principal está en que el vino orgánico recibe este título por sus ingredientes, mientras que el vino natural lo recibe por el proceso.

View this post on Instagram

il nostro #cortese pronto per essere #vendemmiato 💪🥂

A post shared by luca canevaro (@canevarolucavini) on

Lo que le da el nombre de orgánico a un vino es que sus uvas son cultivadas sin fertilizantes ni pesticidas con químicos artificiales, pero una vez recolectadas las uvas, el vino se produce de la misma forma que el resto. El grado de cuidado en el proceso del vino cambia dependiendo el país. Por ejemplo, hay lugares en los que no pueden agregar sulfitos (compuestos del azufre que ayudan a conservar los productos por más tiempo), pero otros en lo que sí.

También te puede interesar: ¿Qué son y cómo se hacen los vinos naranjas?

Por otro lado el vino natural es más una forma de hacer el vino que se asemeja mucho a la de los primeros vinos, intentando que durante el proceso haya la menor intervención humana posible. Aunque la mayoría de los productores procura utilizar uvas orgánicas, no es un requerimiento, después se hace la recolección manual, el mosto también se hace de forma rústica y después se fermenta con levaduras nativas—levaduras que se producen de forma natural en el ambiente de la bodega. Una vez fermentado, tampoco se clarifica, filtra ni estabiliza usando químicos, por último tampoco se le añaden sulfitos.

Los sabores son distintos, mientras que el vino orgánico es mucho más similar a los ‘regulares’, el natural es más fresco, se perciben claramente las notas de fermentación y visualmente tienen un poco de sedimentos.