Atrás quedaron los días en los que la única alternativa a la leche era la leche de soya. En el pasillo de leches del supermercado han comenzado a aparecer leches de coco, arroz, almendras, macadamias y otras nueces.

Si eres fan de las leches de nueces —pero te parecen muy caras las del súper, o no te gusta que vengan endulzadas— podrás hacerlas en tu casa y el resultado será más cremoso y sabroso que en de las tiendas. El proceso es más sencillo de lo que pensarías, básicamente se trata de dejar remojando almendras crudas en agua durante al menos una noche y hasta por dos días.

¿Qué necesitas?

1 taza de almendras
2 tazas de agua, y un poco más para remojar
Miel al gusto (para endulzar si quieres)
Manto del cielo (tela que usan para hacer queso)
Licuadora

Procedimiento

1. En un recipiente, coloca 1 taza de almendras y agrega agua hasta que las cubra. Tapa con una tela y deja reposar por al menos una noche o hasta 2 días (mientras más tiempo se remoje, la consistencia será más cremosa).

2. Escurre las almendras —que se sentirán un poco esponjosas— y enjuágalas con agua fría. Tira el agua que utilizaste para remojar.

3. En la licuadora, agrega las almendras enjuagadas y añade las otras 2 tazas de agua y la miel si gustas endulzarla. Licúa a máxima potencia por unos 2 minutos o hasta que las almendras sean casi una pasta y el agua se vea blanca y opaca.

4. Coloca la manta del cielo en sobre una taza medidora y vierte la mezcla de almendras sobre la tela. Haz una especie de bulto con la tela y aplica presión para que la leche escurra. Con las manos limpias, aprieta y tuerce el bulto hasta que salga todo el líquido posible.

5. Refrigera durante una hora antes de tomarlo. Es recomendable consumirla en los 2 días siguientes a su preparación.