Desde su fundación, la colonia Roma ha albergado lugares con historia. Hace más de 100 años, el Café de Europa fue la guarida física de lo que se convertiría en el movimiento Estridentista. Manuel Maples Arce, Germán List Arzubide y Arqueles Vela frecuentaban este lugar para debatir, hacer tertulias, fumar, tomar café y tragos. No era elegante ni había buen servicio, pero nadie los molestaba, de ahí que lo empezaran a llamar Café de Nadie. Era un secreto a voces en la comunidad intelectual mexicana, donde partidarios del Estridentismo se juntaban para romper con la tradición estética y literaria de entonces.

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Un siglo después, el Café de Nadie abre sus puertas, de nuevo en la Roma, con la intención original: la de romper la tradición. Aquí no hay Spotify ni listas de reproducción con los hits del momento. Aquí se decantan por el sistema de sonido analógico, la selección de vinilos y la curaduría musical hecha por DJs como Billy, de Gramofun.

De ahí, trasladan ese interés a la barra y la cocina, con ingredientes locales y orgánicos. La carta se basa en productos de temporada provenientes de Arca Tierra —una red de productores agroecológicos que trabaja con un esquema de comercio justo en Xochimilco—, con el fin de aprovechar los sabores de las chinampas. El plan es dejar los clásicos en el menú, pero cada dos o tres meses, hacer propuestas nuevas e itinerantes de cocteles y botanas, además de hacer pop-ups colaborativos con chefs, bartenders y DJs. 

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Carmen Huizapol es la encargada de coordinar la magia de los brebajes, junto a un equipo de mujeres talentosas. “Queremos mostrar los ingredientes sin tanto proceso, queremos que resalte la materia prima y la frescura”, nos cuenta. Tienen una carta con clásicos como el negroni, daiquiri o americano, aunque el martini merece una mención aparte: lo sirven en una pequeña botella sobre un bowl con hielos y encurtidos de la casa como pepinillos, betabel, aceitunas y zanahorias.

Además, hay cocteles “De Nadie”, como el Black Magic (whisky, cordial de cebada malteada, miel y agua de azahar, soda) o el Perdida en el fuego (sotol, rábano picante y betabel, limón, clara de huevo), sake y destilados mexicanos, vino francés, kombuchas, sidras y cervezas artesanales. Puedes beber lo que se te antoje.

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La cocina corre por parte del español Pedro Peña y el tabasqueño Agustín Peralta, quienes proponen una fusión entre comida oriental y clásicos de Tabasco, como las croquetas de kimchi, los ostiones al chiltepín, el sándwich de pollo o el aguachile de camarón. También hay una deliberada propuesta de platillos vegetarianos, como el tiradito de sandía con coco (¡delicioso!), el aguachile de jícama y los tacos de hongos y setas. Ya sea que vengas en mood goloso o healthy, encontrarás algo que sacie tu antojo.

Café de Nadie promete convertirse en un lugar de referencia para los melómanos de buen diente, y ya es un secreto a voces para aquellos que aman probar nuevas experiencias.

Dirección: Chihuahua 135, Roma Norte, CDMX. 
Instagram: @cafe.denadie