Entre la ciudad y el campo: un brunch para quedarse en ZUZU
ZUZU Cocina de Campo | Foto: Cortesía

Hoy en día, el brunch ha dejado de ser sólo una comida híbrida entre desayuno y almuerzo para convertirse en un pequeño acto social: un respiro buscado. Su origen suele situarse en la Inglaterra del siglo XIX, donde el término apareció por primera vez en 1895 en un ensayo del escritor Guy Beringer, quien proponía una alternativa más relajada al rígido almuerzo dominical. Décadas más tarde, en ciudades como Nueva York, el brunch encontró su vocación urbana: mesas largas, horarios flexibles y una conversación que se estira tanto como el café.

Hoy, en la Ciudad de México, el brunch funciona como un punto de encuentro que cruza generaciones, agendas y estilos de vida. No es casualidad que colonias como la Roma lo hayan adoptado como parte de su identidad cotidiana.

Entre la ciudad y el campo: un brunch para quedarse en ZUZU
En ZUZU Cocina de Campo, el brunch se convierte en una pausa consciente: luz natural, vegetación y una mesa que invita a quedarse más tiempo del previsto. | Foto: Jennifer Ornelas

En ese mapa, ZUZU Cocina de Campo aparece como una de las direcciones que entienden el brunch no sólo como menú, sino como atmósfera. Su espacio —amplio, con salón interior y terraza— está diseñado para diluir el ritmo de la ciudad en un entorno donde la vegetación, la madera y la luz natural construyen una sensación de refugio.



Detrás del concepto está la chef Justine Rudoy, quien plantea una cocina que dialoga con el campo mexicano desde una mirada contemporánea. Aquí, la temporalidad de los ingredientes dicta la carta, y el fuego lento no es técnica, sino postura: cocinar sin prisa, comer con intención.

Entre la ciudad y el campo: un brunch para quedarse en ZUZU
Sopes con pulpo, chilaquiles blancos con habanero y taco de cachete: una carta que reinterpreta el antojo desde la temporalidad y el fuego lento. | Foto: Jennifer Ornelas

La experiencia se traduce en platos que equilibran antojo y ejecución. Entre los imperdibles del brunch destacan los sopes con pulpo, los chilaquiles blancos con salsa de habanero —con un picante sutil que no invade, sino acompaña— y el taco de cachete de res, profundo y jugoso. Preparaciones que se sienten familiares, pero que encuentran matices nuevos en cada bocado.

La barra acompaña con una propuesta de coctelería de autor que se inclina por bebidas clarificadas, ligeras y frescas, pensadas para el ritmo del brunch. Destilados artesanales, infusiones y notas herbales construyen tragos que no saturan, sino que prolongan la conversación.

Entre la ciudad y el campo: un brunch para quedarse en ZUZU
Entre el ritmo de la ciudad y la calma del entorno, ZUZU propone un brunch donde la conversación, el espacio y la cocina encuentran equilibrio. | Foto: Jennifer Ornelas

ZUZU funciona especialmente bien como punto de reunión: su calidez lo vuelve ideal tanto para compartir en familia como para encontrarse con amigos. La terraza —luminosa, abierta, rodeada de verde— favorece esas comidas que se alargan sin necesidad de justificación, donde el tiempo deja de ser una estructura rígida y se vuelve parte del disfrute.

Más que una tendencia, el brunch sigue siendo un lenguaje social en constante adaptación. En lugares como ZUZU Cocina de Campo, ese lenguaje se traduce en una experiencia que combina ciudad y naturaleza, técnica y sencillez, pausa y sabor.

Entre la ciudad y el campo: un brunch para quedarse en ZUZU
El cierre dulce transita entre clásicos reconfortantes y nuevas creaciones insignia, con ese toque monchoso que convierte al postre en un imprescindible del brunch. | Foto: Jennifer Ornelas

ZUZU Cocina de Campo

 Sinaloa 215, Roma Nte., Cuauhtémoc, 06700 Cuauhtémoc, CDMX.

@zuzu.restaurante

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