
En la colonia Nápoles acaba de abrir Alinna, un restaurante que no viene a reinventar nada, pero sí a hacer muy bien lo que importa: cocinar con técnica, producto y sentido del placer.
En esta cantina puedes beber clásicos musicales del regional mexicano
Detrás está la dupla formada por Elizabeth Cruz y el chef Pablo Palomo, responsables de Alinna Catering & Events, que ahora aterrizan en formato restaurante con una propuesta más afinada, más íntima y, sobre todo, más disfrutable.
Aquí no hay discursos grandilocuentes. Hay cocina.

Palomo, original de Valladolid y formado en el País Vasco, se mueve con naturalidad entre la tradición vasco-francesa y un recetario castellano bien entendido. El resultado: platos reconocibles, ejecutados con precisión y sin concesiones innecesarias.
Local 777: cocina al fuego con trazabilidad y sentido
En la mesa aparecen guiños clásicos bien resueltos como el sabroso pintxo de boquerón o el carpaccio de picaña madurada (imperdible), los escalopes de foie, unos contundentes canelones de rabo de toro con trufa, el arroz de montaña o un meloso de mar, un solomillo en salsa de mostaza y , sin dudar, el postre infalible es la tarta fina de manzana. Acompáñalo con un Oporto.

La experiencia no termina en la cocina. Elizabeth Cruz firma una sala donde el vino tiene peso propio: etiquetas bien elegidas, muchas opciones por copa y una selección con acento en España y Francia que dialoga con el menú sin complicaciones. El espacio acompaña: luz tenue, materiales naturales y una cava que marca el pulso del lugar. Un restaurante donde todo está pensado para que te quedes más tiempo del previsto.

Alinna
Vermont 29, Nápoles, CDMX.
Síguenos en: Facebook / Twitter / Instagram / TikTok / Pinterest / Youtube







