
Cartagena de Indias inicia el año reafirmando su lugar como uno de los destinos más deseados de América Latina, pero también como un referente emergente de turismo responsable, sostenible y con propósito. Más allá de sus murallas históricas, playas luminosas y una escena gastronómica vibrante, la ciudad vive una transformación profunda: el lujo comienza a medirse en impacto positivo, conexión cultural y respeto por el entorno natural.
En este contexto surge Nuestra Cartagena, una plataforma que articula una red de hoteles, experiencias y proyectos que comparten una misma visión: vivir el Caribe desde una conciencia renovada. A través de propuestas que integran hospitalidad de alto nivel, bienestar, sostenibilidad y compromiso social, la iniciativa reúne a una nueva generación de operadores locales que están redefiniendo la forma de viajar al Caribe colombiano.
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Navegar con propósito y crear experiencias sin huella
Dentro de este ecosistema, Boating Cartagena ha transformado la navegación tradicional en una experiencia de turismo regenerativo. Sus recorridos priorizan embarcaciones de bajo impacto ambiental, promueven el avistamiento responsable de fauna marina y se vinculan con proyectos de conservación de arrecifes y manglares. A la experiencia se suma un componente educativo que sensibiliza a los viajeros sobre la fragilidad de los ecosistemas costeros.
Por su parte, Lunático Experiences diseña vivencias inmersivas que combinan cultura, bienestar y consumo consciente. Desde recorridos gastronómicos con cocineras tradicionales hasta actividades de bienestar en grupos pequeños, su enfoque prioriza proveedores locales y prácticas responsables, apostando por memorias duraderas sin impacto negativo en el destino.

Hospitalidad con identidad local
En el corazón del Centro Histórico, Casa Carolina se ha consolidado como un referente de lujo sostenible. El hotel integra eficiencia energética, eliminación de plásticos de un solo uso y colaboración directa con artesanos, chefs y productores locales. Más que un lugar para hospedarse, propone una forma de habitar la ciudad desde el intercambio cultural y la pertenencia.
Casa Lola, ícono de la hotelería boutique en Cartagena, apuesta por la preservación del patrimonio arquitectónico y la economía circular. Su modelo prioriza el talento local, el diseño con materiales reciclados y una propuesta gastronómica basada en ingredientes de temporada provenientes de productores regionales.
A esta visión se suma Mustique, cuya estética contemporánea y espíritu cosmopolita conviven con políticas de reducción de residuos, uso responsable del agua y programas de sensibilización para huéspedes, reforzando la idea de que el diseño y la sostenibilidad pueden ir de la mano.
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Playas que cuidan su entorno
En las islas cercanas a Cartagena, proyectos como Blue Apple Beach Hotel y Pink Mango Beach redefinen la hospitalidad frente al mar. Blue Apple Beach combina hotel boutique y beach club bajo un modelo de bajo impacto ambiental, integrando energía solar, manejo responsable de residuos y programas permanentes de limpieza de playas, además de priorizar el talento local y la educación ambiental de sus visitantes.
Pink Mango Beach, por su parte, adopta un enfoque de turismo slow, con infraestructura ligera, consumo responsable de recursos y una estrecha relación con comunidades isleñas. Sus experiencias buscan preservar la esencia natural del lugar, con actividades de bajo impacto y una propuesta gastronómica basada en ingredientes locales y de temporada.
Más que simples espacios de descanso, ambos proyectos funcionan como laboratorios de hospitalidad consciente, donde el lujo se expresa en equilibrio con la naturaleza y el bienestar colectivo.

Un impacto que va más allá del viaje
El componente social de esta visión se articula a través de la Fundación Green Apple, organización que impulsa iniciativas de reforestación, educación ambiental y empoderamiento comunitario en la región. Mediante programas de voluntariado, talleres para jóvenes y proyectos de economía sostenible, la fundación conecta a viajeros, marcas y residentes en un mismo objetivo: preservar el Caribe para las futuras generaciones.
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Cartagena, laboratorio del nuevo lujo
Hoy, el viajero de alto perfil busca algo más que exclusividad o confort: busca coherencia, autenticidad y un relato con impacto real. De acuerdo con datos de la industria, más del 70% de los turistas de lujo en América Latina considera la sostenibilidad un factor determinante al elegir destino. En ese escenario, Cartagena se posiciona como uno de los ejemplos más claros de esta evolución.
Más que promover experiencias, Nuestra Cartagena propone una filosofía de viaje donde el lujo se traduce en respeto por el territorio, colaboración con la comunidad y compromiso tangible con el medio ambiente. Un nuevo año comienza en el Caribe colombiano, y se vive al ritmo de una conciencia que llegó para quedarse.

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