
Desde su apertura el pasado mes de marzo, Tasca Barriga está dándose la razón a sí misma. La multitudinaria respuesta del público, que va al restaurante, repite y lo recomienda; también da la razón a su ideólogo y director, Paco Llansola. Solo había que atreverse a dar el paso. Castelló demandaba un bar moderno, con recetas apetecibles, platos que piensan en el producto y un ambiente acogedor. Todo lo que ofrece Tasca Barriga.
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Situado en el epicentro gastronómico de la ciudad, en la esquina entre las calles Temprado y Escultor Viciano (la vieta, para los locales), el nuevo restaurante está en boca de todo el mundo. En la zona más animada para tomar algo y comer bien, ha sabido posicionarse y ofrecer algo fresco. Su carta es sencilla pero eficaz porque resulta complicado elegir: todas las opciones saltan a la vista gracias a una mezcla de sabores e ingredientes llamativa y que suscita la clásica frase “eso no puede no estar bueno”.
Honesto y moderno
Las claves de Barriga pasan por mirar a su alrededor y otorgar mucho protagonismo a los excelentes productos que Castelló y su entorno ofrecen. De ahí sale su sepia “enterita”, cocinada únicamente con aceite de oliva virgen extra y sal, pero riquísima. Pescada en el Grao de Castelló, muy cerca y muy fresca, solo necesita esos ingredientes y el punto exacto en el cocinado para ser una tapa excelente.

Porque Barriga va de tapas, platos pensados para compartir, buenos vinos y postres suculentos. Al comienzo, Paco se sienta a la mesa, pregunta sobre cuáles son los gustos y hace recomendaciones. Justo encima de la barra hay una gran pizarra con el menú del día y los platos fuera de carta, con ese estilo “de toda la vida” y a la vez moderno que cada vez se ve más en bares y tascas.
Sus gildas, de anchoa o boquerón, son un bocado equilibrado y sabroso. Paco cuenta que probó decenas hasta que dio con las adecuadas. El bar lleva su firma y su energía. Tuvo la idea y se lanzó a abrir un local en Castelló que llevase por bandera tres conceptos: calidad, frescura y proximidad. En la aventura le acompañan dos socios: su hermano, Jacobo Iglike y su amigo, Manuel Díaz. La última en unirse fue Naiara Herraez, su jefa de cocina. Eligen los productos en la lonja o el mercado para garantizar su temporalidad y dar con sabores que llenen la boca.
2 Estaciones o cómo llevar a la excelencia la temporalidad y la proximidad del producto
Uno de los manjares predilectos de los castellonenses es el famoso pan de los Ibarsos, un pueblo del interior de la provincia afamado por su pericia a la hora de elaborarlo. Está presente en varios de los platos de Barriga, como su steak tartar, elaborado con solomillo de vaca, encurtidos y queso curado de oveja. También en su hogaza clásica, una de las propuestas más sustanciosas de la carta. Se trata de la mitad de uno de estos panes coronada con tomate rallado y alioli casero gratinado al horno. Es uno de esos bocados que enamorarán a los más comilones.
Sin embargo, el plato que más ha enamorado a los comensales no lleva pan (aunque es recomendable tener a mano para acompañarlo). Sus huevos Barriga, con chistorra, espárragos y base de pure de boniato son un delicia adictiva. La combinación entre unos huevos fritos bien preparados, la untuosidad suave del boniato y los sabores de la chistorra y los espárragos son un éxito asegurado.

La carta se completa con más opciones igual de apetecibles como las bravas Barriga, los buñuelos negros de bacalao, el escabeche Barriga, el calamar con sobrasada, los canyuts de la Ràpita (navajas pequeñas típicas del Delta del Ebro) o el trikini. Sus propuestas son divertidas y están pensadas para compartir, ya que ofrecen una cocina sin artificios muy centrada en los sabores. Es una carta mutante, en la que el 60% es fijo y el 40% va cambiando según lo que llega fresco a diario.
El apartado de postres está compuesto por tres dulces atrevidos: hot dog de chocolate con aove y sal, cheesecake de gorgonzola con miel y nueces y torrija de cremaet. El cremaet es un clásico de la gastronomía castellonense: café con algún licor flambeado (ron o coñac, generalmente), canela en rama, ralladura de limón y granos de café. En este caso, la clásica torrija (hecha con el pan de los Ibarsos), se empapa con esta deliciosa mezcla. También vale la pena pedir un cremaet al final de la comida, ya que lo elaboran de forma tradicional.

Un revulsivo gastronómico en la ciudad
El ánimo de Barriga por ofrecer algo auténtico ha llegado también a su carta de vinos. Tiene referencias de Rioja o Rueda pero también vinos de cercanía y naturales. El más especial es Barriga x Dominio de Rodeno, hecho expresamente para la tasca en Azuébar, otro municipio del interior de la provincia, en la sierra Espadán.
El diseño del local, que mezcla el mobiliario más clásico de la restauración con trazos desenfadados, fue idea de Jacobo Igliki, socio y hermano de Paco, y Laia Pallarés. En este sentido, Barriga ofrece exposiciones artísticas bimensuales, hechas por artistas de Castelló que agitan el contexto cultural de la ciudad.
Tasca Barriga ha comenzado con el mejor pie posible. Los locales y los que no lo son hablan sobre su ambiente y sus sabrosos platos. En sus comidas y cenas se encuentran jóvenes y mayores, todo un logro. Ha nacido un nuevo punto de encuentro gastronómico en la ciudad.
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