La champaña es una bebida estrechamente relacionada con celebraciones, pero que pocas veces acompañamos con comida. La falta de información sobre cómo maridar champaña se convierte en miedo y finalmente pocos los que se atreven a verla como cualquier otro vin, con todas las posibilidades de maridaje que tiene.

Nosotros estamos aquí para convertir el miedo en curiosidad y de la mano de un experto llevarte a descubrir cómo maridar con champaña. Marco Fadiga, chef ejecutivo de Moët & Chandon, visitó México y durante una comida en Garum, (que obviamente maridamos con Moët), nos compartió los do’s y dont’s del maridaje con champaña.

Fadiga estudió en Francia y tenía un restaurante italiano tipo trattoria, pero hace 2 años y medio la Maison Moët Chandon lo contactó para entrar al concurso mundial y convertirse en su nuevo chef ejecutivo. Después de un largo proceso de 4 o 5 meses de entrevistas y tras preparar varias recetas para las diferentes etiquetas de Moët Chandon, resultó el elegido.

Foto: Cortesía Moët

Estos son los secretos que compartió con nosotros:

¿Qué sí hacer?

El Néctar o el MCIII son champañas de sabores complejos y por lo tanto más fáciles de maridar, porque tienes muchísimas facetas, sabores y aromas para poder combinar. Así que hay que empezar a explorar el mundo de maridaje con ellas.

La sal y el picante son los únicos elementos que no están presentes en el champán. Por eso que la cocina mexicana es ideal para maridar con champaña. Fadiga nos recomienda particularmente el mole, por sus sabores y textura: “el mole negro es como terciopelo. Es suave y picante al mismo tiempo.”

Otro buen amigo del champán es la grasa. El jabugo por ejemplo, queda muy bien.

La temperatura de la champaña varía un poco de una etiqueta a otra, pero idealmente se debe de servir entre 8 y 12º C.

¿Qué no hacer?

El azúcar y el vinagre son los sabores más peligrosos de maridar. El azúcar con el néctar o el ICE va muy bien. Pero no con las otras etiquetas no. El azúcar es un amplificador del sabor amargo y la acidez, entonces hay que tener mucho cuidado.

La etiqueta más difícil de maridar de Moët es el Brut Imperial porque es el más joven, el más lineal. Son pocos sus sabores y pensar en platillos para combinarlo, implica mayor complejidad y tecnicismos. Pero es un buen reto para quienes ya tienen práctica.

La gente bebe el champán muy muy frío. Pero es mejor esperar a que suba un poco su temperatura, de lo contrario el aroma se comprime demasiado con el frío.

El maridaje con champaña es poco conocido. Puede parecer difícil pero al final acabas sorprendido, ¡atrévete!