Tenemos que hablar de los vinos de la Columbia Británica

Canadá es el segundo país más grande del mundo, pero no es particularmente conocido por sus vinos. ¿A qué se debe esto?

En primer lugar, a que solo hay algunas regiones donde se pueden sembrar vides. Las tres que más producen son el Valle de Okanagan en la Columbia Británica, la región de Niágara en Ontario, y Essex County también en Ontario. La segunda razón por la que no muchos conocen estos vinos, es porque su historia es relativamente joven. Canadá es uno de esos “nuevos países”. Los vinos de Europa, por ejemplo, los conocemos porque llevan siglos de producción.

Foto: Pablo Angulo

En Canadá se ha producido vino desde hace poco más de 200 años, los primeros pobladores trataron de cultivar uvas europeas con muy poco éxito, pero más temprano que tarde se dieron cuenta que lo mejor sería enfocarse en especies nativas y clones.

Momento de reconocimiento

Foto: Pablo Angulo

Fue hasta 1990 que los canadienses se comenzaron a hacer notar en el mundo del vino, al demostrar que las variedades de uva conocidas también podían tener sabores complejos y aromas persistentes cuando crecen en condiciones más frías. Fue entonces que se enfocaron en estructurar su potencial de añejamiento a largo plazo. Actualmente, han dejado de ser conocidos únicamente por sus ice wines, y han ganado reconocimiento internacional por otro tipo de vinos, particularmente los que se producen en el valle de Okanagan en la Columbia Británica.

Magia geográfica

Foto: Pablo Angulo

La cantidad de microclimas que tiene el Valle de Okanagan permite que la variedad de uvas y sabores de sus vinos sean sumamente diversos. De un lado tienen montañas costeras, que bloquean la lluvia y hacen que se quede en Vancouver sin afectarlos y del otro lado están las Montañas Rocallosas que mantienen el clima frío del lado de Alberta. Es así como esta pequeña región se protege del frío y la lluvia.

Su suelo es fruto del deslave que provocaron los glaciares que quedaron atrapados en el valle y al empujar formaron arena, lodo y grava. Estos distintos tipos de tierra se traducen en una gran variedad de sabores y oportunidades para distintas uvas.

Foto: Pablo Angulo

La pluralidad de vides que se pueden sembrar aquí son muchísimas y las bodegas han sabido aprovecharlas. Por ejemplo, está Mission Hill, con viñedos de norte a sur; un gigante que igual produce ice wines, vinos blancos secos y aromáticos que han ganado premios, y tintos de mucha personalidad. Pero también hay varios viñedos orgánicos como Covert Farms, que no solo siembran uva sino frutas y verduras también. O Poplar Grove (con una de las vistas más envidiables de la zona), siempre buscando cómo innovar con empaques, sabores y mezclas.

Foto: Pablo Angulo

Las posibilidades son infinitas y la pinot noir, la syrah, la petit verdaux o la cabernet sauvignon son solo algunas de las uvas que crecen en esta región que es mitad de días cortos y fríos en invierno, y mitad de días largos y soleados en verano. Esto último contribuye a que maduren más rápido las uvas.

¿Qué es lo que viene?

Foto: Pablo Angulo

Es sabido que entre más viejas son las vides, más las valoran. Entre más longeva es la historia de un país como productor de vino, más se le reconoce. Pero la verdad es que la juventud de Canadá es también una de sus grandes ventajas. Su tierra engolosina a los creadores de vinos por la infinidad de posibilidades que se avecinan. Los vinos canadienses son jóvenes y sus enólogos siguen explorando los tipos de uvas, las mezclas y características. A los vinos de la Columbia Británica hay que tenerlos en la mira, porque definitivamente nos continuarán sorprendiendo.