Las pintas de helado son la medida perfecta para disfrutar en todos lados

Es el volumen perfecto para devorar sin culpas ni aturdimiento.
helado, pinta de helado

La maravilla del helado es que puede servirse de muchas formas. En un cono, en un vasito, en una taza y a cucharadas directo del bote. Pero de unos meses para acá las pintas de helado –un aproximado de 2 tazas o 473 gramos– es el volumen perfecto para devorar sin culpas ni aturdimiento. Acá te contamos de marcas que se animaron a comercializar pequeñas porciones con sabores más exóticos pero que vale toda la pena probar. 

Frosty Flames

Estos son helados 100% orgánicos y se producen en cocinas fantasmas al sur de la Ciudad de México. Entre las pintas de helados que preparan está la de fresa y jamaica, la de pie de limón con chunks y la de leche con vainilla orgánica de Papantla. Puedes ordenar a través de su sitio web o en Uber Eats.

Lulo Gelato

Sofía Vélez es una colombiana que llegó a vivir a Monterrey con su familia y después de estudiar en Gelato University en Italia creó Lulo Gelato. El nombre de la marca es gracias a una fruta tropical de color naranja que se da muy bien en Colombia. Su sabor es contundente y sus pintas de helado reflejan esa esencia. Tienes que probar el de queso de cabra con mermelada de guayaba, el de churro con chocolate oaxaqueño y el de cheesecake de brownie y dulce de leche.

Tyrano

Estos helados son hechos a partir de productos locales, con fruta de temporada y lácteos nacionales. Los creadores son los chefs Sofía Cortina y Oswaldo Oliva, quienes se aseguran que la calidad del producto sea de primera. Entre sus sabores más novedosos está el de licor de Nixta y el de lichi y rosas.

Jeni’s

Jeni Britton Bauer es una heladera pionera de los helados artesanales. Su marca lleva a otro nivel a las variedades tradicionales. Ejemplo de ello es el crème brûlée de plátano. ¿Has oído hablar del sazonador Everything But the Bagel? Ella lo hizo helado.

Van Leeuwen Ice Cream

El proyecto nació con un camión amarillo en las calles de Nueva York en 2008. Hoy tienen variedades amigables para todos los gustos, desde sabores veganos hasta los más golosos, como el de mermelada japonesa que se hace con yuzu y el de panal de abeja.