La fórmula del éxito de Tere Cazola

Tere Cazola, originaria de Yucatán, comenzó su historia de emprendedurismo hace 34 años con la finalidad de tener un ingreso extra para su familia. Actualmente es propietaria de la planta de repostería fina más grande del sureste mexicano.

Todo comenzó un 6 de marzo de 1985. Ese día Tere tenía una inspiración especial. Estaba buscando algo y poseía la determinación necesaria para lograrlo. Cazola estudió Turismo en el Tecnológico de Mérida y fue maestra durante ocho años. En busca de un ingreso extra tomó la decisión de preparar pasteles. Con 250 pesos preparó 12 pays (de queso y de manzana) que vendió entre amigos y conocidos ese mismo día.

“Comencé en la cocina de la casa. Conforme el negocio fue creciendo me fui expandiendo: a la cocina, a la sala, después el comedor incluso utilizamos una recámara. Así hasta que tuve para rentar una casa a una calle de donde vivíamos.”

Cazola empezó con lo que llama ‘changarreo’: llevaba charolas de postres a las empresas. Ahora la mujer de negocios tiene planes de construir una planta de producción más grande. “Lo primero es tener una empresa sin deudas. El dinero se invierte primero en el negocio y después en gustos personales. Esa es la clave.”

La oferta que arrancó con dos variedades ahora cuenta con 90 opciones entre panes, pasteles, postres y bocadillos. Para esta empresaria yucateca el reto más grande es satisfacer la demanda sin perder el sabor, o lo que ella define como ‘calidad con volumen’. Y no es para menos, Tere Cazola cuenta con 53 sucursales distribuidas en los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Tabasco. Sus panes se han vuelto tan tradicionales como la sopa de lima o el axiote.