
En una ciudad que rara vez se detiene, siempre se agradecen los lugares que invitan a bajar el ritmo. En la colonia Condesa, hay un espacio que desde hace más de una década ha logrado convertirse en refugio cotidiano para quienes buscan comer bien, sin prisa y en buena compañía.
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Se trata de Quesería de Mí, un restaurante que desde 2011 ha construido su esencia a partir de algo simple pero poderoso: hacer sentir a cada visitante como en casa. Ubicado sobre Alfonso Reyes, este lugar combina una atmósfera relajada con una propuesta gastronómica que abraza desde el primer bocado.
Aquí, la experiencia no comienza en el plato, sino en el ambiente. Mesas que invitan a quedarse, conversaciones que se alargan sin darse cuenta y una calidez que se percibe en cada detalle. Es ese tipo de sitio al que se llega para desayunar y, sin planearlo, se convierte en sobremesa.

Cocina que reconforta
La propuesta de Quesería de Mí gira en torno a recetas conocidas, reinterpretadas con un toque contemporáneo y un especial protagonismo de los quesos y preparaciones artesanales. El resultado es una cocina que reconforta, pero que también sorprende por su equilibrio y ejecución.
Por las mañanas y durante el brunch, el menú se mueve entre lo clásico y lo ligero: panadería recién horneada, bowls con fruta fresca, yogurt con granola o avena casera. Opciones pensadas para empezar el día con calma, ya sea en pareja, entre amigos o en familia.
A la hora de la comida, la carta se expande hacia sabores más sustanciosos: sopas, ensaladas, pastas, tablas de quesos y sándwiches que funcionan igual de bien para una comida relajada como para un antojo de media tarde.
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Entre los imperdibles, el quiche del día destaca como uno de los consentidos. Inspirado en la tradición francesa, llega a la mesa con el sello de la casa y acompañado de frutos rojos o papitas al horno, logrando ese balance perfecto entre lo clásico y lo casero.
Las pastas también tienen un lugar especial, como el fettuccini Napoli: una mezcla de jitomates frescos, alcaparras, aceitunas negras, anchoas y un toque de limón que aporta frescura a cada bocado. Y si lo que se busca es puro confort, el grilled cheese sandwich cumple con creces: tres quesos perfectamente fundidos que se acompañan con una sopa de jitomate rostizado, ideal para “chopear” sin culpa y disfrutar sin prisa.
Para el día a día, también existen opciones prácticas como sus paquetes de comida, que incluyen sopa, entrada, plato fuerte y bebida. Una alternativa completa y reconfortante que resuelve la comida sin perder calidad ni calidez.

Para acompañar el momento
Parte del encanto está en quedarse un poco más. Durante el brunch, las mimosas o el Aperol Spritz aportan ese aire relajado y social que invita a brindar sin motivo especial. También hay espacio para lo más reconfortante: café, chocolate caliente, chai latte, leche dorada y tés que acompañan desde una charla tranquila hasta una sobremesa larga.
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Después de más de diez años, Quesería de Mí se mantiene como uno de esos clásicos que no necesitan reinventarse para seguir siendo relevantes. Un lugar donde la comida, el ambiente y el ritmo se alinean para recordarnos que, a veces, lo mejor del día es simplemente sentarse a la mesa y quedarse un rato más.

Quesería de Mí
Alfonso Reyes 164, Hipódromo Condesa, Ciudad de México.
Dom. a jue. de 8:00 a 16:00 hrs. Vie. a sáb. de 8:00 a 17:00 hrs.
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