
El invierno llega a quintoelemento con una nueva carta que consolida su identidad como uno de los restaurantes más vanguardistas y ambiciosos de la capital. Cuatro años después de su apertura, el espacio continúa evolucionando sin perder su esencia, la de unir alta cocina, espectáculo en pequeñas dosis y emoción. Esta temporada, el chef Juan Suárez de Lezo presenta una propuesta que reafirma su respeto por el producto nacional —mariscos, pescados y carnes— mientras lo proyecta hacia una cocina global llena de matices, técnica y personalidad.
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La carta se construye sobre una premisa clara, el viaje como hilo conductor. Desde el primer bocado, el comensal se traslada entre mares, puertos y estaciones a través de platos que fusionan tradición y modernidad con naturalidad. Así, la ostra de ají amarillo acevichada con huevas de trucha abre el menú con un guiño al Pacífico peruano desde las costas gallegas, mientras la Gilda quintoelemento reinterpreta un clásico de barra española con el sello distintivo del restaurante.

El recorrido continúa con propuestas que unen producto local y técnica internacional: el brioche de ají de gallina con bogavante y palomitas de bacalao, la tempura de hoja de shiso con gamba y pilpil de bogavante, o el cremoso de tortilla con guiso de mar y encurtidos, donde la cocina de autor se funde con la memoria gustativa. En el terreno de los pescados, destacan creaciones como la lubina confitada sobre guiso de verduritas orientales o la merluza al horno con cigalitas y guiso de garbanzos, que reflejan la obsesión de Suárez de Lezo por la frescura y el equilibrio.
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Cada plato es un ejemplo del dominio técnico del chef y su equipo, donde las texturas, fondos y puntos de cocción alcanzan una precisión quirúrgica sin perder alma ni calidez. Platos como el taco de alga nori con anguila braseada y caviar o los dados de carabinero con aguacate braseado y chicharrón de lubina refuerzan esa idea de cocina contemporánea, reconocible y al mismo tiempo sorprendente.

La propuesta se completa con guiños al confort más otoñal, como la crema de calabaza con bimi crujiente y croutons o la pasta de guanciale con huevo a baja temperatura, espuma carbonara y nube de parmesano, platos que aportan calidez a una carta que dialoga con el cambio de estación sin renunciar al ADN viajero de la casa.
La experiencia gastronómica se amplifica con la bodega de más de 450 referencias cuidadosamente seleccionadas por la sumiller Dana Cárdenas, donde conviven etiquetas nacionales e internacionales con destacada presencia de proyectos de autor. Un recorrido enológico que invita al maridaje a medida, adaptándose tanto a los sabores más intensos del mar como a los matices delicados de las carnes o los fondos trabajados.

La coctelería de autor refuerza ese espíritu explorador con una selección de combinaciones equilibradas, elaboradas con destilados premium y guiños a los sabores del mundo. Desde reinterpretaciones de clásicos hasta propuestas más creativas, la barra de quintoelemento sigue siendo un punto de encuentro imprescindible para quienes buscan experiencias líquidas con identidad.
Ubicado bajo una imponente cúpula en el corazón de Madrid, quintoelemento se consolida como un escenario donde gastronomía, técnica y emoción se entrelazan. Esta nueva carta de invierno no solo refleja la madurez del proyecto, sino también su capacidad para seguir evolucionando sin perder la curiosidad ni el espíritu creativo que lo definen. En definitiva, un viaje gastronómico que celebra el producto nacional, mira al mundo y confirma que, en quintoelemento, el invierno sabe a evolución.
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