Tamales y Día de la Candelaria: una tradición viva que se comparte
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Cada 2 de febrero, el Día de la Candelaria convierte a los tamales en mucho más que un platillo típico: se transforman en símbolo de herencia, comunidad y continuidad cultural. Lo que hoy se vive como una reunión entre familiares, amigos o compañeros de trabajo tiene raíces profundas que conectan el presente con las civilizaciones originarias de Mesoamérica, el ritual del maíz y una de las expresiones gastronómicas más antiguas del país.

El tamal ocupa un lugar central en la cocina mexicana desde tiempos prehispánicos. Su nombre proviene del náhuatl tamalli, que significa “envuelto”, una referencia directa a su técnica ancestral: masa de maíz nixtamalizado, relleno y cocido dentro de hojas vegetales. Para las culturas originarias, el tamal no solo era alimento cotidiano, sino también ofrenda ritual, sustento de viajeros y parte fundamental de ceremonias religiosas.

Con la llegada de la tradición católica, este platillo se integró al calendario litúrgico, encontrando en el Día de la Candelaria una fecha clave. Así, el tamal se convirtió en un punto de encuentro entre dos mundos: el indígena y el colonial, manteniéndose vigente gracias a su capacidad de adaptarse sin perder identidad.



Tamales y Día de la Candelaria: una tradición viva que se comparte
Foto: Maricela León, Unsplash

El maíz: corazón de una herencia viva

Hablar de tamales es hablar del maíz, ingrediente sagrado y eje de la cosmovisión mesoamericana. La nixtamalización —proceso que transforma el grano y lo vuelve nutritivo— es una de las tecnologías culinarias más importantes de América, transmitida de generación en generación.

En el contexto de la Candelaria, el tamal representa una herencia viva: no es una receta estática, sino una práctica cultural que se renueva cada año. Prepararlos, encargarlos o compartirlos es un acto que conecta con la memoria colectiva y reafirma la importancia de preservar saberes ancestrales en la vida cotidiana contemporánea.

Un país, cientos de tamales

La diversidad de tamales en México refleja la riqueza cultural y geográfica del país. Cada región ha adaptado la receta base según su clima, ingredientes locales y tradiciones culinarias. En Oaxaca, los tamales se preparan con mole y se envuelven en hoja de plátano; en Yucatán, el vaporcito o pib incorpora achiote y técnicas mayas; en el norte, predominan los tamales de carne roja con chile; mientras que en el centro del país conviven versiones dulces, verdes, de rajas o de frijol.

Esta variedad convierte al Día de la Candelaria en un verdadero mapa gastronómico nacional, donde cada mesa cuenta una historia distinta, pero todas comparten el mismo origen: el maíz como alimento y símbolo de identidad.

“Pagar los tamales”: un ritual social contemporáneo

Más allá de su carga histórica, la Candelaria también se vive como un ritual social cargado de humor y complicidad. La tradición de “pagar los tamales” —heredada del Día de Reyes— ha encontrado un lugar especial en la vida moderna, especialmente en oficinas, escuelas y grupos de amigos.

Aunque suele tomarse a la ligera, esta costumbre tiene un trasfondo profundamente comunitario: refuerza la convivencia, promueve el compartir y convierte una obligación simbólica en un momento de encuentro. En una ciudad donde el tiempo escasea, sentarse a comer tamales juntos sigue siendo una excusa válida para detenerse y celebrar lo colectivo.

Tradición que se transforma sin desaparecer

Hoy, los tamales conviven con nuevas lecturas: versiones vegetarianas, reinterpretaciones gourmet, rellenos inesperados o propuestas de autor. Sin embargo, incluso en estas adaptaciones, el espíritu permanece intacto. El tamal sigue siendo un platillo que se comparte, que se espera y que se come en compañía.

El Día de la Candelaria no es solo una fecha en el calendario religioso; es una celebración del maíz, de la cocina como lenguaje cultural y de las tradiciones que, lejos de desaparecer, se reinventan para seguir reuniendo a las personas alrededor de una mesa.

Tamales y Día de la Candelaria: una tradición viva que se comparte
Foto: Wil Carranza, Unsplash

Si planeas sumarte a esta celebración, te contamos a continuación sobre algunos lugares en donde puedes disfrutar de este manjar:

Para disfrutar del ritual con tus seres queridos, Yeccan ha preparado esta ocasión tres versiones: suadero en trozo, bañado en salsa borracha hecha con su West Coast IPA Riesgo Presupuestado; mole verde con pollo al orégano; y Canario de durazno con quesillo, para el final dulce. Puedes ordenarlos del 29 de enero al 2 de febrero por $219 MXN (3 piezas), via DM.

Para la ocasión, ENO recibe desde Oaxaca al chef Luis Arellano de Criollo, para celebrar el Día de la Candelaria con un encuentro entre el maíz, las manos, la memoria y el sabor de un Oaxaca auténtico. La cita es el viernes 30 de enero para disfrutar de una tamaliza única.

Fundación Herdez invita a todos a una degustación de tamales con champurrado en el Centro Histórico de la CDMX, una experiencia perfecta para reconfortarse y celebrar la cocina mexicana. Los tamales disponibles serán de sabores verde, mole, rajas y dulce, acompañados de una taza de champurrado, el tradicional atole de masa de maíz con chocolate.

La degustación tiene una cuota de recuperación de $40 MXN.

Este lunes 2 de febrero, Panadería Gala se suma a la celebración del Día de la Candelaria, con una selección especial de tamales y atoles, todos ellos inspirados en los sabores y técnicas de Oaxaca. Una invitación a compartir, volver a lo nuestro y disfrutar una de las tradiciones más queridas, como debe ser: con sabor y cuidado. Los tamales estarán disponibles de 08:00 a 13:00 hrs, o hasta agotar existencias.

El restaurante especialista en cocina mexicana, ha preparado una variedad de tamales salados y dulces para honrar la tradición. Entre los salados podrás encontrar rellenos de lengua de res, cochinita pibil, pollo en salsa verde o champiñones y queso chihuahua en salsa morita; así como corundas y uchepos. En cuanto a lo dulce, las opciones son rellenos de frutos rojos o higos con queso crema. También contarán con atoles de arroz, guayaba, tamarindo, chocolate y champurrado.

Con la llegada de la Candelaria, Cascabel, el restaurante insignia de la chef Lula Martín del Campo, celebra una de las tradiciones más queridas de la gastronomía mexicana con una temporada especial de tamales, disponibles durante todo el mes de febrero. Fiel a su compromiso con la cocina mexicana de raíz, Cascabel presenta cuatro versiones: cochinita pibil con ayocote, chicharrón prensado en salsa verde, champiñones con salsa de queso Cotija y tamal de chocolate.

Del 29 de enero al 2 de febrero, se llevará a cabo este encuentro que celebra a uno de los platillos más representativos de la cultura alimentaria mexicana: el tamal. Asiste, descubre y disfruta tamales de distintos estados del país, como Chiapas, Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, San Luis Potosí y Veracruz; así como de países invitados de América Latina, como El Salvador, Honduras, Panamá, Venezuela y Colombia.

La entrada es libre, y el evento tendrá lugar de 11:00 a 19:00 hrs.

Fuentes: “El maíz y los tamales en la tradición mesoamericana”. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) | “Día de la Candelaria y la tradición de los tamales”. Secretaría de Cultura, Gobierno de México | “El maíz en México: diversidad, cultura y alimentación”. CONABIO

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