
Entre los Apeninos y el valle del Po, cuando amanece sobre las colinas de Parma y Reggio Emilia, la leche todavía está tibia y el vapor se eleva en los calderos de cobre. Allí comienza todo. No en un escenario ni bajo lámparas de gala, sino en establos ordenados, en forrajes cortados a su tiempo, en manos que repiten gestos aprendidos hace generaciones.
Conoce Flama, el restaurante con una de las mejores pizzas de América Latina y la mejor del Perú
Desde ese paisaje nace cada rueda de Parmigiano Reggiano. Y desde ese mismo territorio parten los nombres que este año han sido reconocidos en los Casello d’Oro Awards 2026, un homenaje a las 13 queserías que mejor han interpretado el Palio 2025.

La víspera, la Embajada de Italia reunió a productores e invitados de referencia en una cena de gala ofrecida por el embajador Giuseppe Buccino Grimaldi, con el Parmigiano Reggiano como hilo conductor. En su intervención, el embajador subrayó cómo Italia proyecta su excelencia en el mundo a través de sus productos, auténticos embajadores culturales que condensan territorio, historia y saber hacer.
También tomó la palabra Nicola Bertinelli, presidente del Consorzio del Parmigiano Reggiano, quien recordó que detrás de cada rueda hay una comunidad de más de 50.000 personas —ganaderos, maestros queseros, afinadores, transportistas— que viven de esta DOP. Evocó además los años difíciles tras el terremoto de Emilia-Romaña, cuando miles de ruedas quedaron dañadas y la solidaridad internacional permitió sostener a las queserías y reconstruir el futuro. Un episodio que reforzó el vínculo emocional entre el producto y quienes lo defienden dentro y fuera de Italia. Pero la verdadera historia estaba en las ruedas premiadas.
De norte a sur: el lenguaje universal de la mesa italiana
El sonido del tiempo
El Palio del Parmigiano Reggiano evalúa piezas de entre 24 y 26 meses de maduración, el momento en que el equilibrio se vuelve nítido. La corteza dorada protege un interior que cruje con elegancia: cristales bien formados, aromas de mantequilla fundida, frutos secos tostados, caldo concentrado y una profundidad umami que permanece.

En esta edición, el Caseificio Sociale di Monzato di Traversetolo, en la provincia de Parma, recibió dos menciones especiales —mejor estructura y mejor perfil aromático—. Una doble distinción que habla de precisión técnica y sensibilidad sensorial.
Cada rueda es examinada a golpe de martillo, escuchada con atención. El sonido revela compactación, posibles imperfecciones, armonía interna. Solo aquellas formas que superan ese examen continúan su recorrido con el sello que certifica su autenticidad.
Trece nombres, un territorio
Las queserías reconocidas este año —Latteria Sociale La Mezzanese, Colline di Canossa Cigarello, Rastelli Fratelli, 4 Madonne Caseificio dell’Emilia (Valsamoggia), Caseificio Bucamante, Caseificio Croce, Caseificio Sociale di Monzato, Caseificio Sociale Castellazzo, Caseificio Sociale Fior di Latte, 4 Madonne Caseificio dell’Emilia (Lesignana), Oratorio San Giorgio y Casearia Castelli— dibujan un mapa que atraviesa Parma, Reggio Emilia, Módena, Mantua y Bolonia.
Viaje a la cuna del Parmigiano Reggiano
Detrás de cada nombre se intuyen naves de maduración donde las estanterías se elevan como columnas infinitas, miles de ruedas alineadas, el aroma láctico suspendido en el aire y el tiempo trabajando con discreción. El Consorzio del Parmigiano Reggiano, fundado en 1934, tutela este ecosistema con un rigor que protege no solo un producto, sino una forma de entender la alimentación.
Los Casello d’Oro celebrados en Madrid han servido de escaparate. El auténtico espectáculo, sin embargo, continúa en Emilia-Romaña, donde cada mañana la leche vuelve a llenar los calderos y el ciclo se repite. En silencio, con disciplina, con la convicción de que la excelencia se construye día tras día.
Síguenos: @foodandwineespana







