Hablar de mole, en México, siempre es delicioso, porque es también hablar de identidad, de memoria y de técnica. Es un platillo prehispánico que nos une en nuestras diferentes geografías: cada región de nuestro país tiene su propio mole.
En ese contexto, la Hacienda de los Morales, que está cumpliendo 60 años de existencia, dedica un festival completo a este platillo como homenaje a esta tradición con ocho moles distintos que se podrán probar en su restaurante.
¿Cuál es la historia del mole poblano?
El origen del mole –del náhuatl “molli”, que significa mezcla– remite a la cocina ritual de Mesoamérica, mucho antes de que el chocolate, la canela o la almendra llegarán a nuestro país con la llegada de los españoles. Es un plato prehispánico, pero vivo. Con el paso del tiempo y el mestizaje culinario, el mole se convirtió en una de las expresiones más complejas y sofisticadas de la gastronomía mexicana. Ese espíritu de evolución constante es el que inspira este festival.
El Festival de los Moles nace de una inspiración simple pero profunda: honrar la variedad y riqueza del mole mexicano y, al mismo tiempo, ofrecer propuestas innovadoras”.- Benigno Fernández, chef ejecutivo de Hacienda de los Morales.
Bajo esta premisa, el comensal elige primero la proteína que podrá escoger entre pato, pulpo, res, cerdo, camarones o vegetales y después el mole, construyendo así una experiencia personalizada que permite apreciar cómo una misma salsa puede saber distinto con cada ingrediente.

Son ocho los moles que conforman esta primera edición. El mole poblano, elaborado íntegramente en casa, es una referencia obligada, fiel a su carácter ceremonial e histórico. Junto a él habrá propuestas más contemporáneas como el mole de guayaba (creación original de la Hacienda) donde la fruta aporta notas aromáticas y dulces que sorprenden; o el mole de tamarindo (también con receta original de la casa, hecha para este festival), con un perfil agridulce y que va muy bien con camarones o pulpo.
También ofrecerán un “encacahuatado”, de textura untuosa y sabor reconfortante; un tradicional mole de Xico, Veracruz; mole negro de Oaxaca que, a decir del chef, es probablemente el más complejo y profundo de todos por la cantidad de ingredientes y técnicas utilizadas; mole amarillito (también de Oaxaca), más ligero y fragante, ideal para acompañar con vegetales; y, finalmente, el mole verde tradicional o pipián de Puebla, que es considerada una de las recetas de mole más antiguas de nuestra cocina.
Los colores del mole mexicano y sus más de 50 variedades
Pero, más allá de la degustación, el festival propone una experiencia integral. La arquitectura histórica de la Hacienda y sus jardines, el servicio atento, y la posibilidad de crear maridajes con su amplia oferta de bebidas, desde cócteles y cervezas, hasta vinos y destilados, que completen la vivencia que la Hacienda quiere proponer. Incluso el mole encuentra espacio en el terreno dulce, con un pastel mil hojas con mole y frambuesa que confirma la versatilidad de este platillo.
Con este primer Festival de los Moles, la Hacienda de los Morales busca mirar de una forma distinta o nueva un platillo que creemos conocer, pero que siempre tiene algo más que contar para sorprendernos.

Festival de los Moles de la Hacienda de los Morales
- Cuándo: hasta el 15 de febrero
- Dónde: Hacienda de Los Morales | Juan Vázquez de Mella 525, Polanco, 11510, CDMX.
Sigue al autor: @amilcaracol
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