Bitácora del Paladar: una clase de cocina
Foto: Humberto Ballesteros

Aprender es una acción que todos los días debemos de ejercer. La lectura es aprendizaje de observación consciente hacia un texto. El escuchar con calma y serenidad nos ayuda mucho a comprender y más aún cuado quien conversa sabe hacer las pausas correctas para enaltecer la narrativa que nos dará mayor comprensión y aprendizaje.  

    En la actualidad, la academia, los cursos y todas la acciones que comparten conocimiento, se han tenido que adecuar a las velocidades de las nuevas generaciones, donde buscan en menos de tres minutos aprender lo que muchos hemos estudiado con calma en años. Estas generaciones, buscan el resumen antes de instalarse en la profundidad del cuestionamiento que les lleve a entender de manera amplia, las interrogantes básicas de cualquier materia. Los libros en la actualidad se olvidan en los estantes, y en ocasiones, los incultos los emplean de adorno en casas y oficinas. Ese es ahora el destino del conocimiento en papel. 

    Bitácora del Paladar: una clase de cocina
    Clase de cocina con Sobremesa y Supplì | Foto: Humberto Ballesteros

    Me he sentado en mesas donde el referente de la conversación gastronómica es el programa de televisión, o el video de menos de 3 minutos del comunicador digital. Las recetas rápidas son mejores, según ellos y quienes adquieren libros de gastronomía los emplean para verse mejor ante la industria, para hacer recomendaciones, pese no haber leído ni el prólogo, o para señalar que tienen una amplia biblioteca, misma que solo consultarán si Anthony Bourdain hizo algún señalamiento en un programa de televisión o si se habla de algún tema de tendencia en las redes sociales.  



    Pocos gozan el placer de la lectura, de las clases presenciales, de los cursos de cocina, y sobre todo, del amor que uno puede recoger por los temas que se transmiten con cariño e inteligencia de aquellos a los que podemos llamar aún Maestros”.- Humberto Ballesteros 

    La enseñanza al igual que el aprendizaje no tiene edad ni limitantes, es por ello que ante la invitación de Jean Marc Pariente, para asistir a tomar una clase de cocina en Sobremesa, mi respuesta fue de inmediato afirmativa.

      

    Jean junto a Alejandra Gutiérrez son los chefs de Supplì en Ciudad de México. Han sido reconocidos como Best New Chefs por ésta casa editorial y los halagos de premios junto a la visibilidad creciente, no merman la sencillez y el carisma con el que comparten cocina. Ya en otras ocasiones Natalia Landeros me había invitado a una clase, pero me negué en varias ocasiones para no evidenciar mi limitado conocimiento en la práctica de la cocina. Señalo esto porque no es lo mismo escribir que cocinar. El fuego puede quemar manos y las letras solo acarician el corazón.  

    Bitácora del Paladar: una clase de cocina
    Clase de cocina con Sobremesa y Supplì | Foto: Humberto Ballesteros

    La clase estaba citada a las 7 de la tarde, no sabía cuántos seríamos en la mesa de trabajo y guardaba algo de nerviosismo, ya que tenía más de ocho meses de no ver a Alejandra y a Jean, pero aún así, llegué puntal a mi clase. En la puerta de entrada del local donde se ubica Sobremesa, aguardaba una joven cuya mirada era de una gran interrogante como la mía. Seguro se cuestionaba lo que ella hacía ahí. Y quizás si ella diera lectura a este texto, podría realizar la misma afirmación hacia mi. Es difícil juzgar sin ser juzgado y eso lo tengo claro.  

    De las dos recetas a desarrollar, surgieron dinámicas positivas. En la primera fase de la clase, nos enseñaron a usar la harina y la sémola. Participamos en la formación del volcán con la harina y algunos rompieron cascarones, dejando el contenido en medio del volcán. Con un tenedor se batieron los huevos sobre la harina, donde se mezclo de manera perfecta todo, hasta llegar al punto de espesor y así se comenzó con la tarea de amasar. En esta fase hubo participantes que destacaron por no tirar cascarones en la masa y hubo mujeres de brazos fuertes, que amasaron de manera perfecta después de aprender la técnica del maestro Jean. 

    Bitácora del Paladar: una clase de cocina
    Chef Jean Marc Pariente | Foto: Humberto Ballesteros

    Comenzamos la parte de estirar la pasta bajo las instrucciones de Ale, y esta se dividió en 2 porciones donde con una máquina de pasta, la masa pasó en varias ocasiones hasta llegar a un grosor fino de un milímetro aproximadamente. Cuando la pasta estuvo lista, se corto en círculos y se le agregó humedad con una brocha para así ponerle el relleno. Doblamos con cuidado y sellamos apretando la orilla. 

    Todo el tiempo, con la seriedad de alumnos, pusimos la mejor de las atenciones a nuestros dos grandes maestros: Ale y Jean. Y no fue hasta que un participante preguntó sobre la temperatura del horno para meter la pasta, cuando las risas respetuosas y las respuestas cariñosas volaron en la cocina, provocando el ambiente suave y relajado que se requería para continuar la clase. Cabe señalar que la pasta no se cocina en horno. 

    La paciencia de los maestros, la apertura de los alumnos y el espacio con ambiente de casa, logró el objetivo deseado. Aprendimos a cocinar una pasta usando agua caliente, dejamos atrás el mito del aceite y la sal; nos reímos juntos en un ambiente positivo, y logrando lo que muchos extrañamos en la vida diaria, que es el convivir en una cocina, junto a una mesa y sin el temor de ser auténticos. Aquí el aprendizaje fue sobre la técnica para cocinar, pero la enseñanza mas grande y valiosa, fue la de volver a ver los ojos llenos de ilusión de quien aprende observando con respeto a los que saben compartir. 

    Esta no fue solo una clase de cocina, esto logró ser un acto de amor de aquellos que saben, para aquellos que queremos saber y en la vida, este es el aprendizaje que marca los destinos”.- Humberto Ballesteros  

    Bitácora del Paladar: una clase de cocina
    Chef Alejandra Gutiérrez | Foto: Humberto Ballesteros

    Sigue al autor: @betoballesteros  

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