Alcohol y cáncer: entender el riesgo en tiempos de Dry January
Foto: Marcelo Leal, Unsplash
  • No hay consumo de alcohol sin riesgo: cualquier cantidad se asocia con mayor probabilidad de cáncer.
  • La OMS y la IARC clasifican el alcohol como carcinógeno Grupo 1, al mismo nivel que el tabaco o el asbesto.
  • El Instituto Nacional de Cáncer advierte que el alcohol está vinculado a cáncer de mama, hígado, colon, esófago y cavidad oral.
  • Dry January invita a repensar hábitos: menos alcohol, más conciencia y beneficios reales para la salud.

Mientras millones de personas se suman a Dry January —el desafío de evitar el alcohol durante el primer mes del año con fines de bienestar—, la evidencia científica más reciente subraya algo que va más allá de la moda: el consumo de alcohol está claramente vinculado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer.

Desde 1988, la International Agency for Research on Cancer (IARC), que forma parte de la Organización Mundial de la Salud, clasifica al alcohol como carcinógeno del Grupo 1, la categoría más alta de certeza científica en cuanto a su capacidad para causar cáncer en humanos.

¿Qué tipos de cáncer están asociados al alcohol?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), beber alcohol —independientemente del tipo de bebida— puede aumentar el riesgo de cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y mama, entre otros.



Este riesgo se observa incluso con cantidades moderadas de alcohol: no hay un nivel de consumo que se considere completamente seguro desde la perspectiva del riesgo de cáncer. 

¿Cómo causa cáncer el alcohol?

La evidencia científica sugiere varias vías biológicas:

  • El etanol, presente en las bebidas alcohólicas, se metaboliza en acetaldehído, una sustancia tóxica que puede dañar el ADN y las proteínas de las células. 
  • El consumo de alcohol genera estrés oxidativo y puede alterar hormonas y funciones del organismo relacionadas con la proliferación celular. 
  • Además, el alcohol puede interferir con la absorción de nutrientes clave y facilitar que otras sustancias carcinógenas sean absorbidas más fácilmente por tejidos sensibles. 

Las investigaciones epidemiológicas también han documentado que incluso niveles bajos de alcohol aumentan el riesgo de cáncer de mama en mujeres. En comparación con quienes no beben o lo hacen raramente, quienes toman un trago al día presentan un riesgo mayor de desarrollar este tipo de cáncer.

Alcohol y cáncer: entender el riesgo en tiempos de Dry January
Foto: National Cancer Institute

¿Qué significa esto para tu estilo de vida?

El vínculo entre alcohol y cáncer ha llevado a instituciones de salud pública a recomendar la reducción o eliminación del consumo de alcohol como una forma de prevención. Esta recomendación está en el corazón de Dry January, no sólo como un reto temporal, sino como una oportunidad para reflexionar sobre hábitos de consumo y salud a largo plazo.

Participar en Dry January puede ofrecer beneficios más allá de la pausa misma: muchas personas reportan mejor calidad de sueño, mayor energía y claridad mental, beneficios que se potencian si se adoptan hábitos más sostenibles de consumo de alcohol a lo largo del año.

¿Menos alcohol, menos riesgo?

Sí. Reducir el consumo de alcohol disminuye el riesgo de cáncer asociado, y cuanto menor sea la cantidad y frecuencia de consumo, menor será ese riesgo.

Adoptar una relación más consciente con el alcohol —ya sea a través de una temporada como Dry January o cambios permanentes en el estilo de vida— no garantiza inmunidad, pero sí reduce la probabilidad de que se desarrollen enfermedades relacionadas con el consumo, incluido el cáncer.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud, Health and cancer risks associated with low levels of alcohol consumption | Instituto Nacional del Cáncer, Alcohol and Cancer Risk | International Agency for Research on Cancer, Alcohol: a major preventable cause of cancer |

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