Presentarse como un proyecto sustentable es relativamente fácil. Basta con lanzar palabras como “reciclaje” y “eco-friendly”, quizá eliminar los popotes, y pensar que se está haciendo lo suficiente. La realidad es mucho más complicada y requiere de un compromiso enorme. Afortunadamente, hay hoteles en México que hacen de la sustentabilidad parte esencial de su misión. Liderando la lista está Maroma, A Belmond Hotel, Riviera Maya, ganador del premio Flor de Caña Eco Hotel en The World’s 50 Best Hotels 2024.
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La relación de Maroma con la sustentabilidad no es cosa nueva. Desde su apertura en 1995, el hotel fue concebido para integrarse al entorno y respetarlo –se convirtió en una propiedad de Belmond en 2002–, pero fue su renovación la oportunidad ideal para reafirmar este compromiso. A cargo del estudio de diseño Tara Bernerd & Partners, la nueva era de Maroma integra materiales y elementos culturales mexicanos, incluyendo los uniformes del staff, diseñados por Collectiva Concepción, y el mobiliario de madera. Los vistosos pisos de las habitaciones son obra del ceramista José Noé Suro, mientras que la loza de los restaurantes fue elaborada por artesanos nacionales. El resultado: mobiliario, piezas de arte y amenidades elaboradas en un 80% por creadores mexicanos. Iniciativas como éstas le valieron al hotel el certificado EarthCheck Design, cuenta Osvaldo Páez, Gerente de Sustentabilidad del Resort.

Basta echar un vistazo a la habitación para empezar a encontrar elementos que marcan la diferencia. El minibar, por ejemplo, está surtido con snacks hechos en México que, además de ser deliciosos –el maíz tostado con queso es un goce–, vienen enempaques sin celofán o plástico, resultado del diálogo entre el equipo del resort y el proveedor. La misma filosofía aplica a las amenidades de la habitación, como los jabones y las pantuflas elaboradas en la región.
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Comer en Maroma es una de las partes más disfrutarles de la estancia, y la experiencia está completamente ligada a la sustentabilidad, con una serie de iniciativas que le han valido la certificación de tres estrellas por Food Made Good. El equipo ha implementado una política de compras muy estricta, obteniendo todas las frutas, verduras y productos del mar de la Península de Yucatán y otras regiones de México. Como parte de Pesca con Futuro, el resort asegura la trazabilidad total de todos sus pescados y mariscos, así como el conocimiento del método de captura. El ejemplo ideal: las langostas de Sian Ka’an, obtenidas directamente de los pescadores de la reserva.

Con su ubicación en el Caribe mexicano, cuidar el mar y el agua están entre las máximas prioridades en el resort. Belmond es la primera marca hotelera que se une a Parley, una organización global enfocada en defender los océanos. A través de programas de entrenamiento, todos los miembros del equipo del resort se involucran en la misión, convirtiéndose en Guardianes de los Océanos.
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Dentro de los muros de la propiedad, “tenemos dispositivos de bajo caudal en todas las habitaciones”, explica Osvaldo, “además de un sistema que nos permite controlar el agua. Por ejemplo, programamos los riegos, o el sistema nos manda una alerta si una alberca está consumiendo más agua de lo habitual”. Además, una de las iniciativas más transformadoras ha sido el embotellamiento de agua en la propiedad, permitiendo reducir los gastos en compra de agua, los residuos y, por supuesto, el uso de plásticos. Así, todos los huéspedes encuentran botellas reusables de vidrio en sus habitaciones, restaurantes y áreas públicas.

La abeja melipona, habitante clave de la Península de Yucatán, también es protagonista de varias iniciativas. Los huéspedes pueden conocer el meliponario de la mano de Juanita, la Beekeeper de Maroma, y pintar sus propias cajas, que se convertirán en el hogar de cientos de abejas. Y la cadena continúa: estas cajas formarán parte de la Bee School, un programa educativo desarrollado en colaboración con Guerlain –el Spa del resort también es una alianza con la maison– en el que miembros del equipo de Maroma comparten la importancia de la abeja melipona con niños de escuelas locales, entregándoles sus propias cajas para que las cuiden.
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Para conocer más de las abejas y otras especies de la zona, como aves y tortugas, Osvaldo lidera el Sustainability Walk, una caminata por la propiedad para sumergirse en la vida silvestre y conocer los programas de protección del hotel, incluyendo un santuario de protección de tortugas. Otra actividad imperdible es Maya Stargazing, una sesión de observación de estrellas que combina un telescopio de alta tecnología con un profundo respeto por la cultura maya.
Por la noche, al caer el sol, el resort completo se ilumina con velas, una práctica que lo caracteriza hace más de una década. No solo es una postal hermosa, es también una muestra de respeto al entorno y a sus habitantes. No hay mejor manera de terminar un día en Maroma que caminar por estos senderos, sabiendo que nuestra estancia nos convierte en cómplices de un hotel totalmente comprometido con el paraíso que lo rodea.

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