Desde la ventanilla, el Caribe se anuncia con el azul intenso del cielo y el turquesa del mar. El trayecto hacia el Grand Cayman Marriott Resort es una ventana abierta al paisaje: fachadas coloridas, autos que andan por el lado izquierdo y un horizonte que parece dibujado a mano.
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Viernes de historia y sabor
Caminar por George Town es otra forma de conocer la isla. Primero la visita al Museo Nacional de las Islas Caimán, el edificio público más antiguo del archipiélago.
Aquí, donde los cruceros paran y las galerías exhiben diseño local, los turistas detienen su andar para tomar algo y disfrutar las vistas. Hay un aire cosmopolita sin la prisa de las grandes urbes.
Más tarde, la visita a Pedro St. James, cuna de la democracia caimanesa. A unos pasos, el almuerzo en Thatch & Barrel, una auténtica celebración de lo local: pescados, vegetales frescos y ron añejado en el fondo del mar —una antigua usanza para resguardarlo de los piratas—.
De noche, la cita es en Bonny Moon, un nuevo favorito de Seven Mile Beach: club de playa y restaurante con ambiente que vibra entre lo cosmopolita y lo isleño. Una cocina con divertidos guiños tropicales centrada en la filosofía slow food y la leña. Coctelería contemporánea, ron, cerveza local y DJ. El lugar perfecto para una noche divertida.

Sábado entre acantilados
Un vuelo de cuarenta minutos me lleva a Cayman Brac, una de las tres islas que conforman el archipiélago de las Islas Caimán. Aquí no hay tráfico ni prisa, sólo vegetación, acantilados y un silencio que reconcilia.
El desayuno en Star Island, un emblemático sitio de comida local y luego el recorrido por el faro de la isla, Long Beach, los acantilados del este y la tradicional Pioneer Bakery confirman que aquí el tiempo tiene otro pulso.
Le Soleil d’Or, hotel boutique que combina lujo y sostenibilidad, cultiva sus ingredientes en su propia granja, convirtiendo su cocina en un delicioso homenaje a la tierra. Caminar entre sus hortalizas y árboles frutales, disfrutar frutas recién cortadas y comer bajo una pérgola, casi a la orilla del mar lo recién cultivado, es una experiencia que te hace comprender todo.
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Domingo: el mar como templo
Navegamos hacia Stingray City. En medio del Caribe, las rayas moteadas del Atlántico nadan entre nosotros con una docilidad hipnótica: esa combinación de adrenalina y paz que sólo la naturaleza regala.
Por la noche, Library by the Sea, el cocktail bar del Kimpton Seafire Resort + Spa. En este espacio, inspirado en la literatura, cada cóctel cuenta una historia. La creatividad de sus tragos y su técnica impecable lo posicionan como el Mejor Bar del Caribe por The 50 Best Bars Academy y en el lugar número 30 entre los mejores de Norteamérica.
Para cerrar, cena en el restaurante Ave, cocina de inspiración mediterránea basada en ingredientes locales de temporada. Ahí mismo vive Avecita, su carta ofrece pintxos y generosas raciones españolas cocinadas en su imponente parrilla ubicada en medio del restaurante, así como interpretaciones e inspiraciones modernas en formato chef’s table.

Lunes de bienestar y tortugas
Island Naturals, en The Grove, es el lugar perfecto para quienes tienen poco tiempo pero la salud es su prioridad. Café recién molido, un bowl de açaí y granola hecha en casa, toast de aguacate con atún fresco y jugo prensado en frío.
Más tarde, la visita a Cayman Turtle Centre, en West Bay. Este espacio ofrece experiencias guiadas por especialistas, quienes explican la importante labor de conservación de la tortuga verde, así como espacios recreativos al aire libre, donde familias disfrutan de la naturaleza.
Por la noche, una última cita: Union Grill & Bar en Camana Bay, de atmósfera elegante. Su cocina es un finísimo homenaje a los bistros y steaks clásicos que se marida con una selección de vinos exclusivos. La coctelería clásica redondea la experiencia. Para las buenas memorias: la pasta fresca con cola de langosta acompañada de una copa de champagne y jazz. Broche de oro.
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La despedida: lujo esencial
Mientras el avión se eleva sobre el Caribe y el azul comienza a difuminarse en la distancia, pienso que si algo define a este destino es su capacidad de equilibrar sofisticación y naturaleza.
En las Islas Caimán, el descanso se mezcla con la elegancia y la aventura. Desde nadar con rayas en Stingray City hasta visitar George Town, el paraíso del shopping de lujo libre de impuestos. Estas islas invitan a reconectar con el entorno sin renunciar al confort y la suntuosidad.

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