El invierno llega con muchas sorpresas, entre ellas la más obvia es Navidad, pero hay otras cosas que nos emocionan de estas fechas, como el frío y con éste la delicia de gozar de bebidas calientes. Y este año hay una con la que estamos obsesionados: el vino especiado.

Originario de Europa, este vino tinto al que le agregan especias y se sirve caliente o tibio, se ha vuelto tradición en muchos lugares del mundo, sobre todo en Gran Bretaña y en los países Nórdicos —donde se le conoce como Glögg. Cuenta con un grado alcohólico leve y su sabor lo volverá tu favorito de invierno.

Lo que también nos encanta de esta bebida es que puede realzar cualquier vino —aunque no sea de gran calidad— y ayuda a mantenerte caliente durante la fría temporada. Además es muy fácil de hacer, a continuación te decimos tres pasos para que prepares tu propio vino especiado.

Calienta el vino y agrega las especias

Toma una botella de vino tinto, —Pinot Noir es una buena opción— viértela en una cacerola y prende la estufa a fuego lento. Conforme el vino comience a calentarse agrega dos clavos, dos varitas de canela, dos anís estrella, cuatro piezas de piel de naranja y dos o tres cucharadas de miel (esto es dependiendo tu gusto, si te gusta más dulce agrega más).

Deja que la mezcla hierva a fuego lento

Para conseguir que el vino en verdad absorba el sabor de las especias deja que burbujee en el fuego más bajo por al menos 40 minutos. Revuelve constantemente para evitar que el azúcar del vino se caramelice. Conforme pase el tiempo notarás lo aromática que se torna la bebida.

Cuela la bebida

Antes de servir asegúrate de colar todas las especias, una vez colado sírvelo en tazas.

También puedes especiar otras bebidas, como la cidra o el vino blanco, se trata de que busques tu combinación y experimentes hasta encontrar la que más te gusta.