
Hoy escribo de un restaurante al que merece la pena volver para comprobar cómo ha evolucionado: Alfil, un poderoso mézclum de sabores.
Alfil, el proyecto de Nano Padilla —conocido por su concepto Voraz— en la Roma Norte, celebra el legado de la comunidad árabe en nuestro país, una influencia que encuentra expresión en ingredientes, especias y preparaciones que se entrecruzan con naturalidad. Su ambiente informal invita tanto a compartir una comida como a sentarse en la barra para tomar un aperitivo y pedir un par de platos. No hace falta organizar una ocasión especial para acercarse.
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Entre los grandes aciertos aparece el huitlacoche negro, preparado con tahini de sésamo negro, ajo negro, ceniza de tortilla, comino tostado y jugo de limón amarillo. Un untable que concentra buena parte del sentido de esta cocina y que merece acompañarse con pita recién horneada. La burrata, con panal de abeja, pistaches y chicharrón de chile ancho, ofrece otro encuentro logrado entre cremosidad, dulzor y picante.

También destacan los chícharos tatemados: chícharo chino, haba, apio, queso feta, aderezo ranch de ajo y zaatar. Una combinación vegetal con suficiente carácter para hacerse recordar. Para continuar, el Golden Chicken, pollo asado con curry amarillo, confirma el buen momento de la cocina; puede acompañarse con arroz enjoyado con semillas y pasas.
La carta de vinos permite viajar por México, España, Francia, Italia, Alemania, Portugal y Marruecos. Conviven etiquetas como Lagar de Costa, de Rías Baixas; Artuke, de Rioja; el Sancerre de Pascal Jolivet y Tandem, de la región marroquí de Zenata. Hay blancos, tintos, rosados y una opción naranja, Orange de Clos Roussely, del Loira, además de varias referencias por copa.
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Eso sí: las botellas de la carta consultada parten de 1,100 pesos. Encontrar una por menos de 300 pesos sigue siendo una asignatura pendiente en muchas mesas mexicanas. Ojalá las cartas incorporen más opciones accesibles para que beber vino pueda convertirse en un hábito cotidiano y deje de sentirse como un lujo.
Alfil merece la visita por esa cocina que ha subido de nivel y por la libertad de disfrutarla a tu manera.

Alfil Restaurante
Sonora 57, Roma Norte, CDMX.
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