Las odas gastronómicas de Pablo Neruda
Foto: ILUSTRACIÓN GENERADA POR GEMINI / IA

Pablo Neruda escribió sobre el amor, el mar, la política y la muerte, pero también decidió detenerse en algo mucho más cotidiano: una cebolla, un tomate, un limón, la sal, el aceite. Uno de los poetas hispanohablantes más leídos dedicó parte de su obra a mirar aquello que solemos pasar por alto precisamente porque siempre está ahí.

¿Qué sucede cuando alguien decide nombrar lo que damos por sentado? ¿Qué le ocurre a una cebolla cuando alguien la mira como si fuera la primera vez que existe? ¿Y qué nos sucede a nosotros cuando la leemos de esa manera?

El 23 de septiembre de 1973, doce días después del golpe militar en Chile, Neruda murió en Santiago. A 53 años de su partida, sus odas ofrecen un pretexto para volver a una parte de su obra en la que los objetos, los ingredientes y los alimentos cotidianos adquieren una nueva dimensión.



Las Odas elementales, publicadas en 1954, forman parte de un proyecto poético que buscaba acercar la poesía a la vida cotidiana y cantar también a aquello que parecía demasiado sencillo para convertirse en materia poética. La Fundación Pablo Neruda explica que esta serie surgió con la intención de abarcar “las cosas, los oficios, las gentes, las frutas, las flores, la vida” y que se prolongó después en otros tres volúmenes de odas.

Así, en las manos de Neruda la cocina adquiere un lugar particular. Un ingrediente deja de ser solamente un ingrediente, pues puede convertirse en paisaje, memoria, celebración y, finalmente, en poesía.

Las odas gastronómicas de Pablo Neruda
Odas Elementales, Pablo Neruda | Foto: Editorial Losada S.A.

La despensa también puede ser poesía

La cebolla aparece primero. Antes de llegar a la mesa, Neruda observa su origen bajo la tierra, su crecimiento y su transformación en la cocina. Después llega el cuchillo, el aceite, la olla y la ensalada. En su mirada, el llanto que provoca deja de ser solamente una reacción física y se convierte en parte de la experiencia de cocinar y comer.

Generosa
deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla…”.- Fragmento de Oda a la cebolla, 1954.

La cebolla no es solamente un ingrediente, también es alimento al alcance de las manos del pueblo, un elemento que acompaña la ensalada y que, al mezclarse con aceite y sal, adquiere una dimensión casi universal.

Al tomate lo recibe de otra manera: como una aparición ligada al verano. Neruda recorre su camino hasta la cocina y describe el momento en que el cuchillo atraviesa su pulpa para convertirlo en parte de la mesa.

…en su pulpa viviente,
es una roja
víscera,
un sol
fresco,
profundo,
inagotable…”.- Fragmento de Oda al tomate, 1954.

La imagen termina por llevarlo a la ensalada, donde el tomate se encuentra con la cebolla, el aceite, la sal y el perejil. Lo cotidiano vuelve a convertirse en celebración: una combinación de ingredientes adquiere la dimensión de un pequeño ritual de verano.

El limón, por su parte, condensa en una sola mitad un universo entero. Neruda lo describe desde su brillo, su aroma y su color, hasta convertirlo en una pequeña representación del mundo natural:

limón sobre tu plato,
un universo de oro
derramaste…”.- Fragmento de Oda al limón, 1957.

Aquí la cocina deja de ser únicamente el lugar donde se preparan los alimentos y se convierte en un espacio para observarlos. La acidez, el aroma, la textura y el color se transforman en imágenes; el ingrediente cotidiano se vuelve materia poética.

Las odas gastronómicas de Pablo Neruda
Foto: Elisa Cobalchini, Unsplash

Cuando el poema entra a la cocina

Sin embargo, ninguna de estas relaciones sea tan cercana a la cocina como la que aparece en Oda al caldillo de congrio. En ella, Neruda no solamente celebra un ingrediente, sino que sigue el nacimiento de un plato: el congrio sale del mar y entra en la olla chilena, acompañado de ajo, cebolla, tomate, camarones y crema.

El poema avanza como una receta transformada en verso. El congrio se prepara, los ingredientes se incorporan y los sabores se encuentran hasta llegar a la mesa. La cocina aparece así como un proceso de transformación, pero también como un espacio colectivo donde los productos del mar y de la tierra terminan convertidos en un mismo plato.

En esta obra se termina de entender mejor la relación de Neruda con la comida, en donde no se trata únicamente de escribir sobre lo que comemos, sino de mirar todo aquello que sucede antes de que un alimento llegue al plato.

Lo anterior es apenas una pequeña muestra de sus odas, pero sirve de pretexto para hacer una pausa, volver a mirar la despensa y descubrir que aquello que damos por sentado también puede contener una historia, una memoria o, como en el caso de Neruda, un poema.

La Fundación Pablo Neruda mantiene disponible una selección digital de sus Odas elementales, una invitación a continuar leyendo esa parte de su obra en la que la vida cotidiana —también la que sucede alrededor de la mesa— encontró un lugar en la poesía.

Fuente: Fundación Pablo Neruda. (2021) Poesía completa de Pablo Neruda. Tomo III: En el mundo de las Odas. Portal Cultura de Fundación Pablo Neruda. | Fundación Pablo Neruda. (2026). «Odas de Pablo Neruda»: ¡Libro digital descarga gratuita! Portal Cultura de Fundación Pablo Neruda. | Neruda, P. (1954). Odas elementales. Losada.

Las odas gastronómicas de Pablo Neruda
Foto: Seven Tenone, Unsplash

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