
Lo que antes fue un homenaje al pollo hoy se ha convertido en una propuesta mucho más amplia. Hiyoko, el restaurante de Edo López en la colonia Cuauhtémoc, incorpora Hiyoko Mae, su nueva barra fría, pero mantiene las brasas y las brochetas que siempre han formado parte de su personalidad. Y lo mejor es poder comer de ambos mundos.
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Uziel Jiménez Cervantes y Denisse Rivas son dos piezas clave del restaurante, donde la evolución se nota especialmente en el producto. La calidad del pescado es excelente y los puntos del arroz, perfectos. Nigiris, sashimis, temakis y rollos conviven con una cocina al carbón que sigue siendo uno de los grandes motivos para sentarse en su barra.

Porque aquí siguen estando las brochetas que queremos encontrar: vegetales, picadillo, corazón y unas alitas que hay que pedir sí o sí. El trabajo de las brasas alcanza también a shishitos, cebollín, shiitakes y vegetales de temporada, demostrando que el fuego no tiene por qué girar únicamente alrededor del pollo.
Ese equilibrio entre pescado crudo, arroz y carbón es precisamente lo que hace que el nuevo Hiyoko resulte más interesante. Puedes comenzar con unas piezas de la barra fría, seguir con sashimi y terminar con corazón, verduras o alitas recién salidas de las brasas. Sin protocolos y sin complicaciones.
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Y luego está el espacio. Pequeño, cercano, con los cocineros trabajando frente al comensal y esa mezcla de pescado, sake, cerveza, humo y carbón que le da personalidad.
Hiyoko ha cambiado, pero no ha perdido su esencia. Ahora simplemente hay mucho más que comer. Y entre la calidad del pescado, la precisión del arroz y sus magníficas brochetas, durante un rato es fácil olvidarse de que estamos en la Cuauhtémoc y sentir que estamos en Tokio.

Hiyoko
Río Pánuco 13, Cuauhtémoc, CDMX.
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