
Frecuencias es el nuevo menú de coctelería de Long Story Short, un concepto que transforma la experiencia de beber en un recorrido sensorial inspirado en la música. Más que una carta de cócteles, se trata de una narrativa líquida que se mueve entre distintas intensidades, ritmos y emociones: desde melodías suaves hasta tempos altos, pasando por notas graves que dejan eco.
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La experiencia no se limita a la barra. En la mesa, el menú de comida a cargo de Ximena Aréchaga acompaña el recorrido con una propuesta que dialoga directamente con los cócteles del menú Frecuencias, creando una narrativa de sabores que no solo se prueban, sino que se sienten y se recuerdan. La cocina y la coctelería trabajan juntas para construir una experiencia inmersiva, donde cada plato y cada sorbo forman parte de una misma partitura.

Melodía suave (Soft Melody)
En Melodía Suave, el ritmo no sube ni baja: se mantiene en un punto de equilibrio. Aquí viven los cócteles de sabores sutiles, fluidos y coherentes, que no buscan irrumpir ni imponerse, sino integrarse en capas discretas. Pueden ser frutales, florales o cremosos, siempre trabajando en armonía.
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Son tragos que no buscan un impacto inmediato. Su carácter se construye con cada sorbo y se afirma en la memoria como algo familiar, incluso si nunca antes se había probado. Esta frecuencia apela a la calma, a la continuidad y a la sensación de confort, ideal para quienes prefieren una experiencia delicada y envolvente.

Notas graves (Low Notes)
Las Notas Graves exploran un territorio más profundo y complejo. Aquí aparecen sabores amargos, umami, especias y perfiles ahumados, con un eco largo que permanece después del último trago. No son cócteles complacientes: son honestos, intensos y diseñados para invitar a la pausa y a la interpretación.
Esta frecuencia propone una experiencia que se construye lentamente y deja huella. Son tragos que no se disuelven con facilidad, que acompañan y resuenan más allá del primer sorbo, pensados para quienes buscan profundidad, carácter y una conexión más introspectiva con la coctelería.

Tempo alto (High Tempo)
En Tempo Alto viven los cócteles que despiertan. La acidez y la frescura marcan el pulso, con perfiles herbales, minerales y sabores rápidos, brillantes y directos. Son tragos que provocan alerta, entusiasmo y movimiento.
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Esta frecuencia está diseñada para iniciar la conversación, abrir los sentidos y subir la energía. No se quedan quietos: son inmediatos, precisos y pensados para marcar el inicio del recorrido o preparar el ritmo de lo que viene después.
Con Frecuencias, Long Story Short consolida una propuesta que va más allá de la coctelería tradicional, apostando por una experiencia sensorial donde el ritmo, la intensidad y la memoria juegan un papel central. Un menú que no solo se bebe, sino que se escucha, se siente y se vive como una composición en constante movimiento.
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