¿Por qué seguimos celebrando el croissant?
Foto: Culinaria Mexicana

Cada 30 de enero se celebra el Día Internacional del Croissant, una efeméride no oficial impulsada por el interés global en la gastronomía que rinde homenaje a una de las piezas más icónicas de la panadería mundial. Más allá de ser un simple pan, el croissant se ha convertido en un símbolo cultural, un ritual cotidiano y un objeto de inspiración culinaria que trasciende fronteras. 

Nacido en Viena, perfeccionado en Francia

Aunque hoy se asocia casi de manera automática con Francia, el croissant tiene raíces que se remontan a Austria. El precursor de esta pieza es el kipferl, un pan en forma de media luna que circulaba en Viena desde al menos el siglo XIII. 

Una de las historias más difundidas sobre su origen —y que ha alimentado el imaginario popular— sitúa su creación durante el asedio otomano a Viena en 1683. Según la tradición, panaderos que trabajaban de madrugada escucharon ruidos subterráneos de túneles excavados por los atacantes y alertaron a las autoridades, lo que permitió frustrar la invasión. Para celebrar ese triunfo, se horneó un pan con forma de media luna, símbolo presente en la bandera otomana. 



Sin embargo, fue en Francia donde esta pieza evolucionó hacia la forma y textura que conocemos hoy. Introducido en París en el siglo XIX por panaderos vieneses como August Zang, el pan de masa hojaldrada —ahora conocido como croissant— pronto fue adoptado por la pastelería francesa y consolidado como su emblema gastronómico. 

¿Por qué seguimos celebrando el croissant?
Foto: Unsplash

De la historia al ritual cotidiano

Lo que quizá comenzó como un símbolo de celebración se ha convertido en un elemento omnipresente en la cultura del desayuno moderno. Su forma curva, su textura crujiente por fuera y tierna por dentro, y su versatilidad —desde la versión más clásica hasta rellenos dulces o salados— han hecho que este pan se incorpore a diversos rituales cotidianos alrededor del mundo. 

En muchos países, el croissant es más que pan: es un acompañante del café matutino, un protagonista de brunchs y meriendas, y una excusa para socializar. Su presencia en cafeterías urbanas, en redes sociales y en vitrinas de panaderías resalta su estatus no solo como alimento, sino como objeto cultural con presencia en momentos memorables de la vida cotidiana. 

La elección de una fecha específica —el 30 de enero— para conmemorar al croissant responde al consenso de la comunidad gastronómica y cultural que reconoce su impacto global. Este día no solo celebra su sabor, aroma y técnica, sino también la manera en que ha sido adoptado, reinterpretado y reinventado por distintos países y generaciones. 

En ciudades de todo el mundo, panaderías y cafeterías aprovechan la fecha para destacar versiones tradicionales y creativas del croissant, desde opciones clásicas hasta innovaciones como rellenos locales o fusiones contemporáneas. 

El croissant como símbolo de creatividad

El croissant no solo es patrimonio de panaderos; también se ha convertido en símbolo de creatividad gastronómica. Variaciones como el cronut —una fusión entre croissant y donut— o interpretaciones más modernas como croissants cuadrados o rellenos exóticos, muestran cómo este clásico puede ser reinterpretado en claves contemporáneas. 

Estas reinterpretaciones también reflejan un cambio cultural más amplio, en el que los alimentos clásicos se combinan con tendencias visuales y gastronómicas impulsadas por redes sociales y movimientos culinarios globales. 

Hoy el croissant representa, en muchas culturas, un puente entre tradición e innovación. Es un alimento que articula identidad, memoria y creatividad: al mismo tiempo clásico e híbrido, cotidiano y sofisticado, arraigado a la historia y abierto a nuevas reinterpretaciones. 

Así, cuando celebramos el Día Internacional del Croissant, no solo celebramos un pan delicioso, sino también su viaje a través de la historia, su capacidad de adaptación y el modo en que conecta a personas y culturas en torno a algo tan simple y, sin embargo, tan sabroso como una pieza dorada de masa hojaldrada.

¿Por qué seguimos celebrando el croissant?
Foto: Unsplash

¡A celebrar!

Más allá de su historia y técnica, el croissant encuentra su verdadera razón de ser en el acto cotidiano de comerlo. En la Ciudad de México, panaderías, cafeterías y cocinas creativas han adoptado este clásico para reinterpretarlo desde lo artesanal hasta lo contemporáneo, explorando rellenos dulces, versiones saladas y combinaciones que dialogan con ingredientes locales.

A continuación, una selección de espacios donde el croissant se convierte en una experiencia que va del desayuno al antojo:

Fuentes: Día Internacional del Croissant, DíaInternacionalDe.com | How the croissant evolved from kipferl to cronut, Euronews Culture.

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