
Aunque hoy se presenta como una tendencia contemporánea, el ayuno ha sido parte de la historia humana durante siglos, ya sea por razones culturales, religiosas o de escasez. La diferencia es que actualmente se promueve como una estrategia de optimización metabólica, con un discurso que mezcla ciencia, bienestar y control corporal.
En los últimos años, el ayuno intermitente se ha popularizado por su aparente simplicidad: no dicta qué comer, sino cuándo hacerlo. Sin embargo, esta simplificación ha contribuido a una adopción masiva sin suficiente contexto.
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Qué mecanismos fisiológicos se activan
Desde el punto de vista metabólico, el ayuno prolongado favorece el uso de reservas de grasa, mejora temporalmente la sensibilidad a la insulina y activa procesos como la autofagia, un mecanismo celular de reciclaje y reparación.
Estos efectos han sido ampliamente documentados en estudios animales y, en menor medida, en humanos. La evidencia más sólida muestra beneficios modestos en parámetros metabólicos, especialmente en personas con resistencia a la insulina o síndrome metabólico.

Lo que los estudios también advierten
A pesar de los beneficios potenciales, la investigación reciente señala que el ayuno intermitente no es superior a otros enfoques cuando el total calórico y la calidad de la dieta son similares. Además, en algunas personas puede provocar aumento del estrés fisiológico, alteraciones hormonales o pérdida de masa muscular.
En mujeres, particularmente, se ha observado que ayunos prolongados pueden interferir con la regulación hormonal si no se adaptan cuidadosamente.
La calidad de la alimentación sigue siendo central
Uno de los errores más comunes es asumir que ayunar “compensa” una alimentación deficiente. Estudios clínicos subrayan que los beneficios del ayuno se diluyen si durante la ventana de alimentación predominan ultraprocesados, exceso de azúcares o déficits nutricionales.
El ayuno no sustituye una dieta equilibrada; solo puede amplificar sus efectos cuando la base es sólida.
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Riesgos de la normalización sin guía
Especialistas en conducta alimentaria advierten que el ayuno intermitente puede reforzar patrones restrictivos, especialmente en personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria. Su promoción acrítica en redes sociales ha invisibilizado estos riesgos.
Un enfoque individual y flexible
Hoy, el consenso médico apunta a que el ayuno intermitente puede ser una herramienta válida para ciertos perfiles, pero no una recomendación universal. Su aplicación debe ser flexible, contextualizada y acompañada por profesionales de la salud.
Fuentes: Intermittent fasting: What are the benefits?. Mayo Clinic | Intermittent Fasting | Lifestyle Behaviors. JAMA Network | Health Benefits of Intermittent Fasting. PUB Med.

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