No necesitas azúcar para hacer cebollas caramelizadas

Ese dulzor que notas entre lo picante e intenso es lo único que necesitas para caramelizar una cebolla
cebolla caramelizada

Si nunca las has preparado, puede que te sorprenda que las cebollas caramelizadas en realidad no llevan azúcar añadida. La realidad es que las cebollas son tan complejas como populares

Cuando están intactas no emiten olores, pero al cortarlas algunos de sus compuestos cambian y comienzan a despedir su característico olor. Pero a la hora de usar calor para cocinarlas, estos cambios se vuelven aún más complejos y las azúcares de la cebolla se derriten y caramelizan a fuego lento.

Esto se debe a un proceso químico que ocurre cuando cocinamos, llamado pirólisis. La pirólisis sucede cuando los compuestos químicos se rompen con el calor, en el caso de las cebollas, lo que descomponen es el azúcar. Todos los seres vivos requieren de azúcar para obtener la energía para sobrevivir, las cebollas suelen tener unos 9 gramos por pieza. 

El calor hace que el azúcar se descomponga en partes aún más pequeñas —pasan de ser disacáridos a monosacáridos—.  Cuando la temperatura se eleva lo suficiente, las células de la cebollas disuelven los vínculos que unen a los monosacáridos. Ahí es cuando sucede la caramelización. El calor también rompe los almidones, por eso las cebollas caramelizadas se vuelven suaves, perdiendo su distintiva textura crujiente.

En caso de que estés listo para intentarlo recuerda utilizar mitad mantequilla y mitad aceite (para aumentar el punto de humo), fuego muy bajo y toda tu paciencia en el proceso. Acá tenemos una guía infalible para conseguir las mejores cebollas caramelizadas. Una vez que las tengas puede ponerlas sobre un corte, como topping de pizzas o hamburguesas o hasta ponerlas en tus quesadillas para darles una capa extra de sabor.