
La frase: “México tiene la pipí más cara del mundo”, es una expresión muy usada en nutrición y medicina, y tiene mucho sentido. Se refiere a que cuando alguien consume suplementos de manera excesiva o innecesaria, gran parte de esos nutrientes no se absorben. El cuerpo sólo usa lo que necesita y el resto se elimina en la orina. Es decir, pagas muy caro por vitaminas, minerales o proteínas que literalmente “se van al baño”; y en eso, México es líder.
Ozempic: la sutil línea entre delgadez y placer
¿Por qué ocurre?
- El organismo tiene límites de absorción. Por ejemplo, la vitamina C se absorbe hasta cierto punto (100–200 mg). Si alguien toma 1,000 o 2,000 mg diarios, la mayoría se excreta.
- Muchos suplementos vienen en dosis altamente superiores a las que el cuerpo tiene la capacidad de aprovechar.
- Además, hay nutrientes que se absorben mejor de los alimentos porque vienen acompañados de fibras, enzimas o grasas que ayudan a su biodisponibilidad.
Los favoritos del mercado mexicano son los de siempre: proteínas en polvo, colágeno, multivitamínicos, vitamina D y cápsulas de omega 3. La pandemia disparó las ventas y las redes sociales terminaron de consagrar la moda: todos tenemos un frasco a la mano, aunque pocos sepan explicar su función”.- María Forcada

¿Es bueno o malo?
Es bueno cuando existe una deficiencia comprobada -ejemplo: hierro en anemia, vitamina D en déficit, ácido fólico en embarazo-. Malo o inútil cuando se toman sin indicación médica o sin análisis previos. Puede generar desde un gasto innecesario hasta riesgos reales: exceso de hierro—daño hepático—, vitamina A —toxicidad—, proteínas en exceso —estrés renal si hay daño previo—.
La verdadera paradoja es que mientras llenamos la alacena de frascos, descuidamos lo básico: cocinar, comer variado, dedicar tiempo a los alimentos. Y eso sí que nunca se podrá encapsular.
Beneficios del kéfir y algunas recetas para consumirlo
Suplementos más consumidos en México
Tomar suplementos se ha vuelto casi un acto de fe contemporáneo. Como ir al psicólogo o beber kombucha, no siempre se hace por necesidad, sino porque marca cierta pertenencia. Es la forma en que decimos: “Me cuido, estoy al día, me preocupo por mi salud”, aunque nadie nos haya dicho que teníamos una carencia real.
En el mercado mexicano destacan:
- Proteínaenpolvo:suerodeleche,vegana, colágeno –muy común encontrarla en los gimnasios-.
- Multivitamínicos: suelen venderse como “escudo” contra el cansancio, aunque muchas veces no son necesarios.
- Vitamina C y D: muy consumidas tras la pandemia.
- Omega 3: cápsulas que contienen aceite de pescado.
- Colágeno hidrolizado: muy popular entre las mujeres porque promete mejorar la piel y las articulaciones.
Sí, México puede tener “la pipí más cara del mundo”, porque se gasta muchísimo en suplementos no siempre necesarios, y gran parte termina eliminándolos. Lo ideal es primero evaluar la dieta, después analizar si existe un déficit real —con estudios de sangre o diagnóstico médico—, y sólo entonces, consumirlos”.- María Forcada
¿Por qué se ve como algo doctrinario?
En México y en muchas partes del mundo se ha creado una cultura de consumo aspiracional. Tomar suplementos se asocia a “cuidarse”, incluso sin necesidad real. Algo así como ir al psicólogo, que también se convirtió en una señal de “modernidad” o de “hacerse cargo de uno mismo”. Eso no está mal, pero muchas veces se hace siguiendo una moda, más que por una necesidad clínica. Para más inri, las redes sociales y los influencers de salud potencian esta idea: si no tomas suplementos o no vas a terapia, parece que no estás “haciendo lo correcto”.
*Agradecimiento a @lonvidalife por inspirarme a llevar a cabo este artículo.

Sigue a la autora: @mariaforcadamx
Síguenos en: Facebook / Twitter / Instagram / TikTok / Pinterest / Youtube







