La Gloutonnerie acaba de celebrar sus primeros diez años. Aunque se diga fácil, en una ciudad con una creciente oferta de restaurantes de casual y fine dining, en especial en la zona Polanco, no lo es en lo absoluto. Para muestra, aquí te damos cinco de las muchas razones que han hecho que este lugar siga vigente y en el corazón de los comensales, aún con el paso de los años.

1. La cava y los vinos por copeo

Miguel Ángel Cooley, director general y sommelier de casa, se ha encargado de seleccionar cuidadosamente casi 400 etiquetas provenientes de todas partes del mundo, en especial desde denominaciones de origen de Francia y España. Pero eso no es lo mejor. Actualmente este restaurante está ofreciendo por copeo 50 etiquetas que no vas a poder creer: encuentra vinos de Sancerre, Pavie, Chablis, segundas etiquetas de los grandes vinos de Bordeaux y muchos más.

2. La arquitectura Art Decó e interiorismo

Foto: Cortesía

Su interiorismo fue recientemente renovado por lo que encontrarás un look más acogedor, moderno y casual con toques de Art Decó, sobre todo en el primer piso. Disfruta tu comida en cualquiera de los ambientes de este hermoso edificio que van desde el romántico, el de negocios o hasta el que se presta para las cenas con amigos.

3. El wine box

Aquí no se conformaron con hacer una simple carta vinos. Cuando el cliente solicita ver las opciones, los meseros llevan a la mesa su wine box: una caja con tarjetas en las que viene todo tipo de información -denominaciones de origen, cepa, maridaje, etc.- sobre cada etiqueta de la cava. Un maravilloso juguete para los conocedores y un arma infalible para quienes no tienen mucha idea sobre vinos.

Foto: Cortesía

4. Sus platillos

Los escargots a la Bourguignon, ese clásico y mantequilloso platillo de la cocina francesa, aquí es uno de los imperdibles, así que por nada del mundo te lo saltes. Para el fuerte, hay que pedir el filete chateaubriand y terminar con el tremendo soufflé de chocolate.

5. La terraza

Foto: Cortesía

Su terraza localizada en el tercer piso tiene un techo retráctil, perfecto para el clima lluvioso, casi londinense, de nuestra ciudad. Desde las alturas podrás gozar de un entorno arbolado que te hará sentirte lejos del barullo mientras disfrutas un vino o uno de los cocteles de su barra.